Recuerdo para un entrañable antropólogo y magnífica persona: Fernando Estévez González, 
"Otra forma de vivir los claustros: su quietud, sus formas, sus renglones inconclusos. Veo a Nando Estévez en los espacios que sólo el tiempo mirase. Siento su atención deleitándose en el detalle, escudriñando los giros, la mirada de las gárgolas, los ajimeces, las ventanas, su ternura y su sonrisa. 
Siento al archipiélago náufrago de una pluma prodigiosa. La identidad, el patrimonio, el futuro, las huellas, lo material, lo intangible...crujen de dolor como las vigas y los velos, como lo hacen el folclore y la esencia de lo cotidiano.
Siento a Nando en los bríos que estas islas necesitan, en la obligada fusión de lo antiguo y de lo inmediato, en la coherencia que cada ser ha de poner en sus decisiones. Lo siento en la firmeza que hace rotunda y real la necesidad de la utopía." Gracias, Maestro!





Sin amanecer las sombras. Aun sin el bullicio de los pájaros, la integridad entumecida se revuelve buscando  una razón para comenzar de nuevo. El niño, el pan, la angustia, el cielo, la rabia, casi siempre el frio, hiriente en un cuerpo nunca bien abastecido.
Un beso de despedida sobre el universo más querido: la piel de tu piel, un trozo de tu corazón un ser de tu ser…¡y la fuerza!; la luz que te guía para endulzar su destino.    
Y en ese beso la razón para la lucha, para sortear desgracias, para esquivar  al enemigo, para  despojar al cansancio de su avaricia.
Sin amanecer las sombras ya toca apechar con el devenir, pasar la cumbre de los miedos y de los bardos, de las veredas y las angosturas. Toca buscar el sustento a quienes te han dado la alegría, por quienes conquistarías un mundo, a quienes regalarías el mundo.

Tierra seca, volcánica o verde, de calima o de alisio, siempre  tierra sobre la que hacer camino. “Cambio miel por  esperanza, cambio papas por alegría. Cambio trigo por tu sonrisa.” Te propongo un trueque de necesidad por la solidaridad que necesitamos, por la unión de las fuerzas que necesitamos, porque la Cumbre se pasa mejor si florece el encuentro. 
Juan Antonio Jorge Peraza 27-06-2016 

En el horno brillaban las orbes de un mundo fantástico, chisporroteaban las jaras secas y crujían con estrépito las piñas. Las chispas iban y venían entre el fogal y el secadero cuando las piezas, como un tesoro, brillaban entre las llamas azules.
La locera afinaba su mirada de fuego mientras el corazón se hacía un puño, pidiendo a  Dios que ninguna pieza se rompiera. Detrás de cada gánigo, de cada tostador, cada cazuela, se apiñaba el sudor de las mulas cuando traían la arena desde los altos, el barro, desde San José; el agua, desde todas las fuentes de La Guancha: la de Don Bruno, La Cagalera, El Chupadero, los Derriscaderos…
Lo más duro era el almagre, de amanecida hasta las Manchas, al pie del Teide, para impermeabilizar las piezas. El almagre era esa tierra roja que daba brillo a la cerámica como si fuese mágica, tierra que se esconde entre las coladas como una lengua del color del fuego de las entrañas.
Así era la vida en el Farrobo, cada persona a su faena: los hombres a la cumbre, las mujeres a las fuentes, a la casa y a las huertas, a las gallinas; a labor de madre, la que a veces no se ve. Las mujeres al trabajo de la loza, haciendo crecer las piezas con maestría aborigen, con arte femenino y febril. Y del secadero al horno ¡Benditos hornos aquellos que adornaban y daban vida a mi barrio! Simbolizaban la alegría, el calor de un hogar enorme, más grande que mi casa, era el calor de muchas casas. De muchas de ellas salían las mujeres con las piezas de cerámica a la cabeza para venderlas. Hacia Icod, ¡hacia Garachico!, …hacia Buenavista. Bien lejos había que ir a buscar el sustento a pie, cargando la cerámica como una promesa, la de trabajar duro para regalar vida a los seres queridos.

El Farrobo era como un milagro de tierra, personas, trasiegos; era donde se hacían los abrazos que luego servirían de cuna a los pedacitos de agua.
En Tenerife, 3-III-2016






   Cuando llega abril y en Tegueste ya se respira a romería, va culminando un tiempo de entrega al arte, al encuentro, a la cultura; una entrega al espíritu de pueblo. Durante meses, la gente de Tegueste se vuelca en su Romería de San Marcos, construyendo ilusiones a golpe de mijo, sorgo, quinoa, cañamomo... "Pegue a pegue", cada grano tiene su espacio triunfante en el gran tapiz de la vida.
   Las carretas, que tendrán su breve tiempo de gloria para ser disfrutadas y admiradas el día del Patrón, esconderán incontables miradas minuciosas, delicadas, a las que se suman los rasgos de manos hábiles y sosegadas. Cada año un motivo para configurar los tapices, cada año la misma motivación para encontrarse tardes y tardes en el “salón de la carreta”. No han faltado risas ni pausas, vasitos de vino ni dulces, ni sabrosos manjares, que lo son tanto como los ratos “en compañía”.
   El tueste de los granos se convierte en sombra, rictus, doblez, brillo, fiesta, pasión. Cada figura una firma. “…quien empieza la pieza, la acaba”, porque cada una es una obra de arte y en ella va el espíritu de quien la hace nacer. Luego serán de quienes la miren, de quienes saboreen este arte de pueblo anónimo y sencillo, a la vez enorme y sincero.
   La gran familia de la Carreta La Gorgolana me llevó a Tegueste para vivir el tiempo previo, el que mucha gente desconoce y que de seguro quisiera ver. Gente menuda y mayor, jóvenes y gente sin edad, personas que forman una gran familia y que como la artesanía más delicada, elaboran la amistad.  
   Ver como agradecen la visita a su entorno de trabajo es un matiz que no se escapa de sus cuadros, como las estampas de lenteja, de cariño, de arroz blanco u oscuro, de perfiles y ribetes, de alma escondida en el arte…   








Seguimos mostrando la esencia del mundo rural de Tenerife. En esta nueva iniciativa mediante las Rutas Agrícolas de Tenerife rural. Una posibilidad de conocer y de dar a conocer lo  más singular de nuestro territorio



" Siguiendo el camino de los guanches, entre guaydiles y tasaigos, aromas de cebolla nos acompañan a través de la historia y de un pueblo amable, hecho a los cantiles sinuosos y a las tierras verdes " 
Evocaciones de La Caldera de Taburiente, La Palma

Por las mismas sendas de Aceró donde escanció sus pasos la gente antigua, los mismos sonidos de origen, las mismas piedras besadas por el agua, ímpetu labrando esculturas pétreas, quietamente. Sutil arrullo colmado de brillos modelando la angostura.
Suerte de llenarse el espíritu con incontables tapices de paredes eternamente desgarradas. Suerte de dejarse llevar por los diques imprevisibles de Aceró, pincelando trazos de fuego nacidos de la tierra.
¿Dónde no quedaron fijadas las miradas aborígenes?
Tiempo fugaz benahorita en el santuario casi eterno de Aceró; y en cambio tan elocuente que el aire respira ecos del continente y las piedras dicen de un pueblo universal.

En Taburiente buscaba el cielo de Tanausú y  creí sentirlo escondido tras una "cascada de colores."


En la isla de La Palma, 16 de agosto de 2015

Cruzar la cumbre es sólo un concepto

Desde el relato de un tiempo antiguo, cuando había que migrar para buscar el sustento, advierto que La Cumbre siempre fue un ideal.
Pasar La Cumbre significaba sortear a la suerte, los augurios, a los malos tiempos; es esquivar los prejuicios y a los miedos. Era cruzar los montes, los malpaíses, era la soledad y la noche,…era tanta adversidad. ¡Pero había que pasar!
Pasar La Cumbre es esquivar lo que nos limita, es doblegar al cerrojo que cautiva a los sueños. No es una cima, no tiene formas; a veces inestable, a veces sumisa y quieta; pero es la meta donde sentir y pensar libremente.
Pasar La Cumbre es algo más que una estampa costumbrista, y es cuando a lo cotidiano quiebras para ser espontáneamente feliz.
Esa es La Cumbre que quiero pasar: sin tesoros ni alforjas ni tenencias. Sólo con la consciencia de que La Cumbre es la plenitud de un espíritu libre. Para poner distancia a lo mediocre o a la soberbia, a lo infame, para correr descalzo en las oníricos prados de la armonía.
El recuerdo de quienes con esfuerzo pasaban La Cumbre, me lleva a pensar que ésta sólo está en el pensamiento, y hallarla inhóspita o plena solo depende de mis deseos de libertad.


En Tenerife, 12 de junio de 2015

¿Por qué romper la inocencia de seres de cristal?

"La vida lleva y trae cosas.
Unas cosas son para disfrutarlas y crecer;
otras cosas son para sobrellevarlas y también crecer,
aunque duela"

Semblanza de un encuentro doloroso e inolvidable que nos ayudará a ser más coherentes

¿Dónde se habrá escondido el mar? ¿Dónde, los caballitos alados? ¿Quién pintará colas al viento? ¿Dónde vivirán mis muñecos?
Su ser tendría cinco años, cinco siglos su corazón, cuando su mundo infinito se hizo pequeño, cuando sus compañeros de viaje se fueron a vivir hacinados a una caja. Siquiera era de tabla, era de cartón y en letras grandes y negras decía: FRAGIL.
No había terminado de emparentar a Cenicienta con un príncipe azul que era rubio y destartalado. Ella notaba triste a Mamá desde hacía tiempo, sabía que a escondidas lloraba. Sus ojos no eran tan brillantes al mirarla, su sonrisa ya no la abrazaba igual, sus manos dulces antes no  temblaban.
Nuestro encuentro fue el pasillo de un edificio que perdía corazones. Yo con mi prisa y mis asuntos, mis pasos fugaces que no miran nada, a veces a nadie.
Entre cajas marrones de cartón, la tabla de planchar, un tendedero, unos ojos verdes, transparentes como los charcos  del mar de mi infancia. Sentada en un escalón, frio como el cerebro de quien dictó esta sentencia, seguramente pensaba: ¿dónde vivirán ahora mis muñecas?
Se llamaba Yaiza, como tantas princesitas canarias. Vivía en su paraíso de cristal que quebró, lo rompieron gentes sin origen y sin alma. Justo cuando Cenicienta se desposaba, la tierna voz de Mamá, nunca antes tan desgarrada, le dijo: Tengo que hablarte Yaiza, he de decirte que mi corazón siempre será tu casa. Igual que las estrellas donde te escondías, igual que las nubes de algodón donde volabas. Donde tus sueños vivan, será tu casa. Tendremos el aire, que no tiene fin; tendremos la orilla, que es interminable…
Todo pintaba a una solución. Las cosas materiales vienen y van, la vida es lo importante.
Seguramente Yaiza tendrá una nueva casa, nuevos espacios donde ubicar sus confines de fantasía. Pero sin quererlo, seguro que sin necesidad, nada será lo mismo. Y hará crecido demasiado rápido, sin la ilusión de haber desposado a Cenicienta con aquel príncipe azul desgarbado…


                                                                                                              Sibora, enero de 2015
Funciones de Mantenedor del Pregón de la Navidad de La Laguna.

Esta Navidad comenzó de manera diferente. He tenido el honor de ser mantenedor del pregón de la Navidad del Ayuntamiento de La Laguna.
Me llegó el encargo sin esperarlo, sin merecérmelo, sin que me lo llegase a creer hasta dos días antes. Y me lo creí cuando vi la Navidad de cerca. Me di cuenta de que la Navidad en algunos sitios si es de verdad, y todo el año. 
Siempre he pensado que muchas personas hablan con demasiada holgura de generosidad, de buenos deseos, y al final veo que hay mucha falsedad. Da igual el motivo, la fe, el abandono, lo cierto es que ser generosa, ser solidario es otra cosa, es mucho más que hablar. 
Y entonces me toca participar en el pregón navideño en un lugar donde sí hablamos de entrega sincera. Y es un asilo, y se me rompen los esquemas de la Iglesia Católica caduca, muchas veces cuestionada. Allí la Iglesia es sincera, porque son coherentes con lo que pregonan. Por eso no me costó mucho subirme al Mirador del Asilo de La Laguna y desde la amplitud de su cristalera, como una pequeña atalaya dentro de la vega lagunera, disfrutar de de la conversa con la Madre Superiora de la Hermanda de los Ancianos Desamparados. 
También compartimos las señas que habrían de inspirar mi intervención con Soraya Pacheco, una maravillosa voluntaria del centro, de las que viven la Navidad como una consigna de vida. Ella fue la culpable de que me surgiera este entrañable compromiso...¡nunca se lo terminare de agradecer! 
Siguen a continuación mis palabras para presentar tan entrañable acto junto a Mayte Pociello Marty, la pregonera, vicepresidenta de la Asamblea comarcal de Cruz Roja en La Laguna-Tegueste y el grupo folclórico Achamán. Un enorme placer. Saludos. 



Estimadas autoridades, Padre Carmelo, Madre Superiora, Hermanas, residentes, trabajadores, voluntarias, voluntarios, amigas, amigos. Buenas tardes y muchas gracias por compartir un evento tan especial para nuestro municipio y por hacerlo en nuestra casa. Esta iglesia de San Sebastián y este Hogar del Santísimo Cristo de La Laguna, son como un corazón que siempre se ofrece a quien desee abrazarlo, pero hoy está todavía más cerca de todas las personas que nos acompañan en esta feliz velada. Bienvenidos a este hogar que se siente pleno, alegre, radiante, porque desde aquí se expande hoy el mensaje de la Navidad, un mensaje que se hace eco en todo el Municipio de San Cristóbal de la Laguna y que es la constante vocación de esta casa. Aquí la Navidad se vive todo el año.
La actitud de servicio, de generosidad, de entrega a los demás, es de lo que habla la Navidad, del encuentro, de quienes comparten un sentimiento que les une. Este sentimiento fraternal que enlaza a personas desconocidas, que acerca desencuentros, que lima asperezas de lo cotidiano, que nos devuelve a los orígenes, evocando siempre a los seres queridos que ya no están físicamente con nosotros; esa actitud aquí se vive siempre. La entrega que un ser es capaz de hacer a otro ser, cuando es desinteresada, no tiene precio. No tiene precio cuidar de cuerpos ajenos. No tiene precio llenarse de la tristeza de los demás para convertirla en alegría y devolverla como un tesoro hacedor de sonrisas. Sea por amor a Dios, por convicción, por necesidad de encontrarse a sí mismo, muchas personas llevan la actitud de servicio en su alma y es una forma y una razón para vivir.  
El trajín de la casa amaneció hoy, como siempre, bien temprano. Y ya lo hizo dando  gracias. Esa es la constante, el agradecimiento. Seis menos veinte de la mañana y ya comienza la vida cotidiana, aunque con la noche no se ha perdido el desvelo, la atención, el celo por cuidar al prójimo “como a sí mismo”.
Todavía no asoman los primeros rayos sobre Anaga y ya en el Hogar comienza la vida. La letanía, los primeros rezos, íntimos, los que te aferran a la luz de quien marcó el camino, el Padre fundador, el Venerable Don Saturnino López Novoa, ese rayo que nos infunde energía y convicciones para seguir siempre adelante, totalmente en entrega y servicio a los demás.
Luego llegan los Laudes del Oficio Divino, donde lo simple se hace universal, es el rezo de los salmos al unísono por parte de toda la comunidad cristiana y  que nos  recuerdan que toda la humanidad es también una sola alma, enorme y diversa. Es el momento en el que la Comunidad se consagra cada día, en un mismo tiempo y en la misma actitud generosa, al oficio divino, que es el amor.
Tras ese despertar impregnado de recogimiento, ya se agita la casa, para compartir todos juntos el encuentro más sublime, el más profundo y simple: el de dejar de mirar, dar un paso y ya ser luz, viviendo con fervor e inmensa paz interior la Sagrada Eucaristía.
A partir de ahí se suceden las idas y venidas, las comidas, las ropas, la sustitución de quien enfermó y hace traspiés en el engranaje de las cosas, y es el abuelo que amaneció diferente, es la humedad que se filtra en el alféizar de la ventana…y el alféizar de estas ventanas debiera ser sólo para los pájaros. Y es la ayuda que falta y son las gracias. Siempre las gracias, a Dios, a la voluntaria que nunca falla y sabemos que gran dolor esconde, a los residentes, a todo el equipo, al poquito sol que en este otoño trae energía a unos cuerpos antiguos en el patio del Sagrado Corazón; son las gracias a quien guía nuestros pasos y a la sencillez de la vida.
Aunque todos los días son parecidos en esta casa, se celebra siempre con ilusión la onomástica de los Santos protectores, San José y Santa Marta; es también especial el 26 de julio, cuando San Joaquín y Santa Ana, abuelos del niño Jesús, son la referencia para celebrar el día dedicado a todos los mayores. Es especial el día de Reyes, cuando se vuelve a vivir la infancia. La incertidumbre y el cosquilleo del estómago ante los maravillosos reyes, siempre quedan quietos, expectantes, en algún rincón del corazón.
Pero hoy…hoy también es diferente. El Mirador del Hogar parece que, exultante, invita a venir a la casa, parece una estrella que anuncia a laguneras y laguneros que en el Asilo ya se pregona la Navidad. Y aquí si es de verdad, no por desmerecer esos llamativos reclamos consumistas que llevan a  que la gente haga acopio de comidas y obsequios, y tantas viandas para llenar los cuerpos y los pensamientos.  Respetando todo lo demás,  este anuncio de la Navidad está lleno de hogar, de sinceridad, de amor, justamente donde se fragua sin cesar durante todos y cada uno de los días del año.



Agradeciendo a título personal el que me hayan encomendado esta entrañable función de mantenedor del pregón de la navidad lagunera,  aprovecho para decirles que lo he vivido como un gran honor. Me ha permitido conocer de cerca el espíritu de esta casa y el de encontrarme con todo lo que ha sido mi entorno durante muchos años. También el de sentirme pequeñito ante la gran labor que aquí se desarrolla, este ejemplo me dará fuerzas para seguir cumpliendo con los cometidos que Dios y la vida nos depara más allá de este remanso de ternura.
Y a continuación corresponde hablar del pregón. Hay que decir que estamos encantados de tener esta preciada pregonera, ya no sólo por la estupenda disertación que se augura cuando hablamos de solidaridad y sabiendo de su valía humana y profesional, sino también por la institución que representa.  La Cruz Roja es una entidad absolutamente ligada a la Navidad, también porque su filosofía, igual que la de Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, es la del servicio constante, altruista, sincero y transparente.
Para hablarnos de ese espíritu de la Cruz Roja nos acompaña Doña Mayte Pociello Marty.  Es la Vicepresidenta de Cruz Roja Española en la Asamblea Comarcal de La Laguna Tegueste El Rosario. Nació en Barcelona el 06 de Julio de 1950, cursando sus primeros estudios con Las Reverendas Franciscanas en Barcelona.  Su vida académica continuó con la realización del Preeuniversitario en el Instituto Verdaguer, contando por aquel entonces con 17 años.
Estudió la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Barcelona, licenciándose en  Psicología en 1973. También realizó, de forma paralela, los estudios de magisterio. A partir de este año, 1973 y hasta 1975, realizó prácticas como psicóloga en la Casa Cuna en Santa Cruz de Tenerife.

Desde 1968 hasta 2009 ha trabajado en la Compañía Aérea Iberia, comenzando como Administrativo y los últimos 14 años como Responsable Jefe.
En el año 2011 decidió hacerse voluntaria de Cruz Roja y actualmente desarrolla funciones vinculadas a la obtención de recursos, gestión de voluntariado, presupuestos y todo lo que suponga mejorar los servicios y las prestaciones que La Cruz Roja aporta a la sociedad.
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Achamán era el sustentador de los cielos y la tierra, era el dios supremo para los aborígenes guanches. Este evocador referente dentro de nuestra mitología vernácula, da nombre, no por casualidad, a un entrañable grupo folclórico nacido en esta ciudad y ligado por siempre a nuestras señas de identidad. 
Comienzan su andadura musical en 1976, a partir de un grupo de amigos que se reúnen para interpretar música canaria y latinoamericana. Reciben el amparo del grupo Los Sabandeños, quienes les facilitan sus primeras mantas. Así nace Achamán, o Jóvenes Sabandeños.
A lo largo de su trayectoria realizan 16 trabajos discográficos, llevando el nombre de la ciudad de la Laguna por muchos lugares del mundo. En el año 2012 se le concede la medalla de oro de San Cristóbal de la Laguna. Destaca de su vida musical el haberse  mantenido durante tantos años a un buen nivel musical, que está claro, se sustenta en un inmejorable ambiente de cordialidad y amistad entre sus componentes. No es una casualidad que sean ellos quienes nos acompañan en este encuentro con la generosidad, con el espíritu de la Navidad. En este punto no queremos dejar de recordar y agradecer su colaboración y la de una gran cantidad de grupos musicales que nos visitan durante el año y que nos alegran el espíritu con sus cantos y su alegría. La música de la tierra, la que se transmite entre las generaciones como un tesoro colectivo,  es vivida por las personas de la casa como una bendición, como un encuentro con lo más ancestral y profundo de nuestras vidas.
Muchas gracias amigos de Achamán que en este día tan especial, son el reflejo de toda la gran familia que lucha por el folclore y por nuestra cultura, y que además lo hacen con humildad y alegría juvenil. Esa es la mejor manera de brindar un regalo a nuestros mayores.    
Para terminar, antes de dar paso al grupo Achamán sólo me queda decir que esta ciudad, sus gentes, sus generaciones, nunca terminarán de agradecer el servicio recibido de esta congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, creada por el Venerable Don Saturnino López Novoa y Santa Teresa Jornet e Ivars. Celosamente, han guardado infinidad de recuerdos y la intimidad de las personas que han vivido en el centro: las vivencias que afloran en la madurez de su estancia como guirnaldas de un árbol que se deshoja lentamente, sus sentimientos, sus sueños dormidos…
Muchos de esos deseos ya no pueden salir de sus bocas,  pero seguro que desde su corazón se unen al de los seres que dan vida a esta casa. Y desde esta gran obra de respeto y servicio, también se unen para desearles a todos una eterna navidad, una vida en la que la armonía y el cariño estén siempre presentes, como en estas fechas y para siempre. Feliz Navidad

La Laguna,  a 5 de diciembre de 2014

Juan Antonio Jorge Peraza

   
"Un año más disfrutando de las Tierras de la almendra"

  Un año más hemos cerrado el tiempo de las almendras en el suroeste de Tenerife. Las recogimos con personas voluntarias, un club de montaña, varias familias con espíritu deportivo y generoso, el Club Samara-Isora. Sin darnos cuenta hemos encontrado otra actividad complementaria al senderismo: la solidaridad. Me encantaría que quedase en la imaginación sobre todo de los niños que nos acompañaron. 
   Esa actividad, la de coger las almendras, era la costumbre en un pueblo que se aleja cada vez más de su forma de ser. Todo está tan cerca, el ocio, la diversión, el trabajo o la apatía por la falta del mismo...
   Conozco varias familias que, ante la falta de trabajo remunerado, vuelve a sus costumbres, a encontrarse con el espíritu colectivo que pudiera definir a su familia. 
   Menos mal que los almendros son fuertes, aunque flaquean cada año un poquito porque nadie los utiliza. Siguen firmes, viendo llegar el viento de otoño para desangrarse, tocar fondo, para renacer en enero con la misma templanza, con el estrépito sencillo de sus flores blancas y rosadas. No se hasta cuando permanecerán ahí, recordándonos otros tiempos en los que una almendra valía un tesoro, en los que la humanidad también se unía al esplendor de enero y a la prosperidad del verano.
De momento, seguiremos trabajando, dinamizando, encontrándonos con nuestras raíces atlánticas y volcánicas.  
 Octubre de 2014