Sábado, 30 de agosto de 2014

Pregón de las Fiestas de Nuestras Señora de Abona en el Municipio de Villa de Arico. 2014
"Un enorme privilegio el realizar la función de pregonero en un pueblo sencillo y agradecido, donde las personas se han amoldado al carácter del territorio donde viven y, con abnegación, luchan por sobrevivir en un ambiente seco, donde prolifera el viento y la sequedad. Arico, un espacio donde la gente sabe valorar el cariño que se le brinda y lo devuelven con holgura".




Fiestas de Nuestra Señora de Abona. Villa de Arico.
Agosto - Septiembre de 2014

Ilmo. Sr. Alcalde, Sres. Curas Párrocos, concejales, familiares, amigos y amigas.
Una compleja tesitura la que ha recaído en mi persona para la realización de este pregón, tan importante para la vida y el espíritu de Arico. Pero a la vez, para mí, una inmensa satisfacción. Muchísimas gracias, señor Alcalde, por haber recabado en mi humilde persona para la realización de este acto.
Desde un primer momento me planteé cual debería de ser la línea a seguir en este encuentro oficial con un municipio al que tanto quiero. Quizá tildamos lo oficial de frio, correcto o  despersonalizado. Pero precisamente por ese enorme cariño es por lo que no lo quiero ver así, no lo quiero ver como un compromiso sino como un honor que no merezco y una oportunidad que  nunca terminaré de agradecer.
Cuando hace unos años terminé mi relación laboral con Arico ya mi gran amigo Don Eladio Morales, al que agradezco enormemente el que haya sido artífice de que yo recalara a trabajar en nuestro ayuntamiento, me decía que de mis muchos trabajos siempre me fui cerrando bien la puerta, conservando la amistad y la corrección, pero que de aquí, de Arico, además me llevaba la llave, para volver siempre. Ya lo entendí. Hablaba de la generosidad, de la honestidad con la que se hacen las cosas. Los trabajos remunerados se pueden hacer no solamente a cambio de dinero. Esta oportunidad de agradecimiento es la que quisiera toda persona que sin ser de un lugar se siente como si lo fuera, la que ve a sus vecinos como paisanos, a sus conocidos como amigos, a la que siente el dolor común como propio.
Estudiando esta actitud, se reafirma el sentido que personalmente tengo de Nuestra Señora de Abona. No es solamente una imagen, una devoción, una festividad. Es una forma de ser. Sin grandes adornos ni vestiduras, sin manifestaciones ostentosas ni masificadas, sin la más mínima opulencia. Nuestra patrona es la sencillez magnificada, la naturalidad, como si fuese la prolongación de una vida limpia y coherente. Ella es así y así son sus hijos e hijas. No vale pensar en individualidades, hay que mirar en conjunto a un pueblo tranquilo y trabajador, sosegado y constante, hecho a la adversidad… y el viento que no suele dar tregua, y la sequedad que a veces abruma, y los tiempos que pasaron de largo.
Arico es una tierra donde la sequedad clama por su derecho a ser hermosa, no todo son vergeles ni humedales. También pueden ser tapices ocres donde las tabaibas, los cornicales, los barrancos, la naturaleza muestre su belleza con un trazo sobrio y elegante.
Uno de los mejores amigos que me ha dado la vida, José Morales, Pepe el cura, un ser especial, maravilloso, ciudadano del mundo y ariquero, espiritual y coherente, me dio buenas pistas sobre las ideas que hilvanarán este pregón. El también dispuso de la gran oportunidad de pregonar estas fiestas de Nuestra Señora, pudiendo mostrar públicamente el gran amor que siempre sintió por su pueblo. Después de que varias amistades comunes nos hablaran recíprocamente de los dos y de la necesidad de conocernos, tuvimos esa gran oportunidad que ya propició una amistad que nació y que nunca dejará de atardecer con nosotros en las lánguidas tardes de Arico. Aparte de nuestra concepción de la vida, totalmente afín, y de disfrutar de esa energía inexplicable que une a las personas como una electricidad, como diría otro gran amigo mío, Padre Diego Siverio, de Taucho, entre Pepe y yo había otro nexo indeleble. Pepe escribió un libro esencial sobre la vida e idiosincrasia de Arico que se titula: “Lo que me llevé de Arico”. En él plasmó sus vivencias de infancia, sus recuerdos juveniles, los perfiles de sus amigos, sus idas y venidas a Gran Canaria, donde vivió y desde donde su corazón anhelaba continuamente el encuentro con su tierra natal. Este era el nexo entre Pepe y yo. Si yo escribiese sobre mi vivencia con este Municipio, el texto podría titularse: “Lo que me enamoró de Arico”.
Es fácil enamorarse de Arico, sobre todo cuando has dado muchas vueltas, cuanto te has quemado mucho y luego ves que vivir es solamente valorar lo que se tiene. Esta tierra es un privilegio porque es asequible sumarse a su quietud, al remanso de un cielo amplio, sobre la plenitud de múltiples lomas, ensenadas, en torno a un corazón que se yergue con desgarro en el Salto de las Hiedras, como si fuese el hueco por donde colarse hacia las entrañas de un gigante dormido.
Este espacio es diferente, porque todavía es antiguo, es actual y todavía es rural. Tiene un largo dossier de viejos esquemas muy pegados a su piel pálida y gris, tiene muchas bellezas, encuentros imprevisibles en una geografía enorme dentro del contexto insular.
Este espacio tiene múltiples escondrijos, pero no tiene secretos, porque todavía su gente es limpia, frugal, es gente sencilla y fresca, acercándose más a lo natural que a lo ficticio. Arico es, para gente de muchos caminos como yo, el reparo en la esencia de las cosas. La gente vende cuando hay necesidad y tú adviertes el dolor cuando las familias se desprenden del terruño, amarga y calladamente, para intentar sanar a sus hijos, para mejorar la vida de su gente, o cuando la desgracia toca a la puerta.
Con esta tesitura, la de invitar a la isla a disfrutar de la festividad en honor a Nuestra Señora de Abona, me he reencontrado con una multitud de recuerdos, de personas que llegaron y nunca se marcharán de mi corazón.
Cada rincón de lo que he conocido en Arico me evoca a algo, como si los hubiese visitado desde otras vidas. Luego, el encuentro con sus gentes ya los llenan de sus cosas, que hago mías. Y así, vuelo a la Caleta del Ganado en Abades, para sentirme pescador entre arenas nacidas de la mar; me siento cantero de sublimes dinteles en Arico Nuevo, mientras inhalo el transparente y mágico olor a pan de leña en Arico Viejo. Viviendo Arico es fácil subirse al giro de seres alados trillando en las eras de El Bueno o palpando la tierra roja, quemada y vieja, con la que nacieran las loceras de La Cisnera. Se pueden intuir las folías, los chistes, la algarabía, en los lavaderos de La Degollada, mientras las olas hacen silencio en las Eras, arropando en lo oscuro a los barcos que, en rebeldía, buscaban mejores tiempos en ultramar.
En Icor, la tosca nos llevaba a engaño; detrás de su fisonomía frágil, porosa y opaca, guardaba elegantes estancias donde las mujeres esparcen la luz de sus ojos en los matices del calado.
El agua salobre de La Jaca era un mito para quienes buscaban homenajear a su salud, y seguro que no faltarán estómagos que sigan besando los hilos de sal y cristal para curar sus males; mientras, la mar sigue rasgando el perfil sinuoso de los tímidos cantiles de Las Listadas.  
Una vez la mar se prendó de esta tierra y quiso vivir en ella, horadó la playa y se adentró cuanto pudo, para vivir en Las Maretas, junto a las ahulagas.
También prendado, como la mar, creí evocar las jornadas de chinchorro, cuando en El Porís los peces y las personas se retaban en duelo por la vida, o girando en la cucaña o con Maruca, danzando en los charcos.
Cuanta gente se ha embelesado en su luz, cuantas almas buscaban, en su deriva, un faro donde asirse, una referencia para vivir; en La Punta hay luces para trazarse un destino, para tocar puerto y para llenar el espíritu: la devoción a Nuestra Señora de Abona en su espacio sencillo, recoleto, siempre dispuesta para llenar el universo espiritual de cada uno, de quienes en ella confían, a quienes Ella guarda. Y cerca, el faro, anhelo y tesoro de los navegantes.
En Arico es fácil enamorarse del carácter de su gente, de la ilusión con la que viven su identidad, y así, crees ser parte de la fiesta para ver llegar las cajas con los voladores en El Rio, cuando parece que hasta San Bartolo se iba hasta la carretera a recibirlos.
Por La Caleta y Tajao, Tabaibarril, evocaciones de la mar, de la juventud y los veranos, las canteras, la venta, el pescado amaneciendo, arribando como vianda cristalina nacida de las aguas.
Otros tiempos, de juguetes de penca, de caña y de gamona, se funden con los carros de madera que bajan hacia Teguedite, mientras los miran las cuevas, mientras en las bodegas se cuece el vino cual ermitaño tesoro y en tanto que los olivos observan impávidos las cabriolas de los bólidos libando el asfalto.
Una ilusión que quedó pendiente en mi trabajo en Arico fue la de hacer un cortometraje, la de guardar en un cajón de imágenes estampas costumbristas que difícilmente se podrán vivir en el futuro. Son escenas que se pueden evocar fácilmente en Arico porque su espacio se brinda, gracias a su desarrollismo ordenado, pausado, acomodado al territorio. En La Sabinita se pueden imaginar escenas que ya son de otro tiempo, de otra forma de vivir. Y así, acompañado del arrullo de la salvia, la hierba huerto o el toronjil de sus patios, de mi magín salieron los diálogos que ponían acento a la hazaña que un buen amigo me contase:
“Yo quería ir a ver el mar, a ver si es tan hondo como la charca de Don Evaristo, pa´ ver si tenía lisas azules y naranjadas. Mi abuelo decía que el agua del mar es salada y que si bebes mucha te duele la garganta, y que por eso los lagartos no la beben. Dice que una vez vinieron unos piratas, con patas de palo y una tela en el ojo y que robaron a la Virgen, porque son muy malos. Por eso no podía ir a ver el mar.
Pero un día que todos tenían que ir a la cumbre, a Tamadaya, a coger papas, me hice el malo, porque el día antes me pegué una jartada de higos rojos, de esos que tienen muchos picos, y cuando todos salieron, todavía de noche, cogí el camino de Tajo y eché a caminar. Pasé escondido por los lavaderos, porque ya habían mujeres restriega que restriega  y me escondí detrás de los balos. ¡Uff. Escapé!”
Vivir Arico es disfrutar de la invitación de recorrer las calles del Lomo, cuando a determinados tiempos del día se muestran solitarias. El Lomo, Villa de Arico o viceversa, nos evoca a los tiempos en los que desde Vilaflor se extienden los brazos de Dios para crear nuevos templos y así surge la Iglesia de San Juan Bautista del Lomo en 1639. Siendo la casa de Dios también es la de su pueblo, y no podría ser mejor hogar para Nuestra Señora de Abona.
Antes de continuar con la lectura de este pregón, he de recordar que lo que pretende es invitar a la unidad, al encuentro de las personas, al margen de sus procedencias, de sus ideologías, de sus formas de ser, para que vivan en armonía la devoción a la Virgen, para que sellen su identidad con un vínculo superior a todo lo material. El amor a la Virgen de Abona es un lazo invisible que une a todos y a todas. Como decía anteriormente, es la transcripción de una forma de ser, la de todo un pueblo.
Me es muy gratificante saber que el vínculo que me une al Municipio de Villa de Arico va más allá de un grupo enorme de personas a las que tuve el gusto de conocer durante mi estancia en este lugar. No podría nombrarlas una a una, no sólo porque siempre quedaría alguien sin mencionar y a quien nunca quisiera omitir voluntariamente; no podría hacerlo de ningún modo porque ese grupo es mayor de lo que siempre pensé.
Cuando nos planteábamos estrategias de desarrollo sostenible para mejorar la vida de nuestra gente, dinamizando sectores como el de la agricultura o el turismo alternativo, en un intento de vincular el alojamiento rural con los senderos, con la enogastronomía local, con el turismo activo, los deportes náuticos o con las fiestas y tradiciones, nunca pensé que estaba vinculándome a una gran familia. Hace poco alguien me dijo algo que nunca hubiese imaginado: “en Arico se te echa de menos”. También quiero agradecérselo con mi mayor sinceridad.
Quizá no estaba mal la estrategia propuesta; había que mostrar Arico al resto de la isla, por sus valores económicos, culturales, paisajísticos, y de ahí surgen las rutas temáticas: la de la piedra, la de la brea, la de la miel. Estos baluartes son magníficos representantes de los valores de Arico. Forman parte esencial de la historia de nuestro territorio, como se recoge, en el caso de la miel, con su presencia en el escudo heráldico municipal. Este producto nace de la existencia de una riqueza vegetal diversa y exuberante y endulza la ya entrañable referencia que se tiene de  Arico más allá de su jurisdicción. Esta actividad de promoción la sigue desarrollando la población de El Bueno y es un ejemplo de cómo pueden convivir las labores costumbristas agropecuarias tradicionales, vinculadas posiblemente a los tiempos aborígenes, con los usos y técnicas actuales.
Una parte también entrañable de mi paso por Arico ha sido la Muestra de panes del mundo. Este pregón es una oportunidad para difundir públicamente de donde surge esa iniciativa, porque enlaza directamente con esa forma de ser de la población ariquera, una forma de ser de la que yo me empeño en sentir que es a semejanza de la luz que irradia Nuestra Señora de Abona. Esta actividad nace de la colaboración de las dos panaderías existentes en el Municipio para disponer de algún día libre, asumiendo el reparto de una cuando descansa la otra. Ello siempre respetando los vínculos de cada establecimiento con su clientela. Estas situaciones sólo se pueden dar en pueblos como éste, porque por encima de las relaciones económicas figuran el respeto, la buena convivencia, la humanidad. Estos son los grandes valores de Arico, los que viven en su gente, en sus colectivos. Yo no entro en individualidades porque eso es restar y yo creo que hemos llegado a la vida para sumar, siempre sumar, cada uno como puede, con sus errores, sus incapacidades, pero siempre con la actitud de sumar. Así nos lo pediría Nuestra Señora de Abona; a quien siempre pedimos nosotros, especialmente en situaciones de agobio; estoy seguro de que Ella sólo nos pediría que sumemos, que mantengamos esa forma de ser abierta, limpia, sincera. Otro momento entrañable de mi paso por Arico lo tomo de las Asomadas al Ere, una actividad que nos invita a encontrarnos; convocadas las distintas generaciones que forman un determinado momento de la historia, la propuesta es hablar del pasado, del futuro, para poner en común lo vital, el contraste, lo esencial de cada tema; cada generación desde su punto de vista, pero siempre fomentando el diálogo, el encuentro.
Entre los numerosos actos religiosos y populares que se llevarán a cabo a partir de hoy para homenajear a nuestra Virgen de Abona, todos y cada uno tienen la misma relevancia, porque cada uno va dirigido a algún sector de la sociedad, cuenta con la colaboración de determinados colectivos del municipio, siempre por supuesto con el trabajo y la dedicación del Ayuntamiento, pero sobre todo porque todos llevan una tremenda ilusión y entrega para satisfacer a nuestros vecinos, vecinas y personas avenidas desde otros municipios para este acontecimiento. Uno de los mensajes de estas fiestas ya viene impregnado en el lema que conlleva nuestra antorcha solidaria:Por la unidad de Arico y la solidaridad entre sus gentes”. Mi mayor deseo es que con ese lema se desarrollen las fiestas y toda la vida que marca los designios de este Municipio. Para ello siempre será bueno pedir la imploración a Nuestra Señora de Abona.
Dignísimas autoridades, amigos, amigas. Me toca despedir este pregón de las Fiestas de Nuestra Señora de Abona 2014 y lo hago  reiterándoles mi más sincero agradecimiento por haber depositado en mí su confianza. Que la magia de Arico siga teniendo sabor a patio, a cueva, a amistad, a monte y a salitre, y que sus gentes sigan, a la luz de la Virgen, haciendo coherente la travesía de sus vidas.
Vivan las Fiestas de Nuestra Señora de Abona!!

Juan Antonio Jorge Peraza









El crujir del cereal se mezcla con las cantigas alegres de los segadores, y las segadoras , ávidas, se entregan con destreza a la labor de los mollos … como una estampa imperturbable de los más recónditos campos isleños. 
Eso es la siega

Domingo 17 de agosto de 2014. Siega artesanal de trigo en Icod el Alto. Los Realejos



 Escenificación de Siega tradicional de trigo. Icod el Alto. Municipio de Los Realejos.  

 Actividad de rescate etnográfico que muestra las labores de corte del cereal de forma artesanal, tal como se realizaba hasta hace poco tiempo. La llegada de las máquinas hace que esta actividad sea cada vez más inusual. La escenificación se hace en un entorno considerado como un paraiso agrícola, por la calidad de la tierra y los productos que se plantan en ella : cereal, papas, legumbres, millo (maiz). El entorno es una meseta sobre el espacio protegido de los Acantilados de Tigaiga y Ruiz, con espléndidas panorámicas sobre el Océano Atlántico y el Teide.

(Fecha de realización): domingo 17 de agosto de 2014

(Lugar de realización):
Los Realejos. Icod el Alto. Finca las Cuchillas.) 11 :00 horas

(Para solicitar información). Teléfonos de contacto:
Ayuntamiento de Los Realejos. Concejalía de Agricultura 922346234

(Organiza): Ayuntamiento de Los Realejos y Fundación Tenerife Rural.


(Colabora): Asociación Ecuestre La Trilla. 

Colaboración con el Ayuntamiento de Adeje en la publicación: Memoria Gráfica y Testimonial de la emigración adejera. Movimientos migratorios del Municipio de Adeje. Junio de 2014

Emulando al poeta canario Pedro Lezcano, cuando dibuja el corazón de quienes emigran como un barco de dos proas, para ir siempre hacia adelante, uno piensa en la intención de marchar y en la de volver. Dos proas para dejar la patria y volver a ella constantemente, como si no te hubieses ido, para absorber los olores de la infancia, las correrías, los juegos, las fragancias de la juventud. Dibujando rincones que no sabes si volverás a pisar, recordando abrazos que se abrieron para quedar limpios ante el tiempo, latentes, a la espera del reencuentro. Así se vive la acción de migrar, de alejarse de la madre tierra que nos modelase el alma, la virtud de querer, la de sentir, la actitud de sufrir por la nostalgia. Dudosa suerte la de quienes no tienen necesidad de sufrir, quienes no dejan sentimientos anclados, a quienes nadie les regala la insufrible espera.
Siempre hay un puerto de arribo; sea la nota en la canción, la semilla en el fruto, la luz en los ojos, siempre hay un paso final, un último paso. Y así son las vueltas de quien eligió, de quien decidió poner el corazón en bandolera y marchar a conquistar sus sueños, a llenar sus esperanzas, o simplemente a cubrir la necesidad de vivir.
En la tesitura de ser una puerta de civilizaciones; unas conquistadas, otras denostadas, otras enaltecidas… son las formas de vivir que hacen de la humanidad un crisol, se cruzan en las Islas Afortunadas un amasijo de idas y vueltas, de encuentros y ausencias. Y así, este cosmopolita archipiélago de siete faros, ha sido guía para los que llegan, suspiro para los que partiesen.
Como el barco de Lezcano, el mismo para ir y volver, un corazón inmaterial se vuelca con lo humano: dispuesto para el agasajo de quienes llegan, pletórico de amor para acompañar a los que se van. La Villa de Adeje ha sido históricamente uno de esos corazones de doble arribo. Ha visto marchar a muchos de sus hijos e hijas hacia otras tierras, buscando el sustento, guiados por la ilusión de mejorar sus condiciones de vida. Muchas personas viajaron a Venezuela, Cuba, Europa. Muchos adejeros y adejeras deslizaron su espíritu entre la ilusión y la tristeza, mientras sus ojos se anclaban, “marinero en tierra”, al Roque del Conde, como a un faro de lo vital en el encuentro de lo triste y lo alegre, de los volcanes y de la mar.
Además de recibir con el amor del hogar eternamente prendido a quienes una vez se fueron y consiguieron regresar, también Adeje se ha abierto a gente de otros espacios. El innato carácter cosmopolita de la villa sureña, ha hecho que aquí hayan encontrado su casa miles de personas avenidas con la misma ilusión con la que se fueron nuestros paisanos. La interculturalidad ha encontrado un bastión incondicional en este municipio, donde se valora a las personas por lo que son, nunca por lo que tienen. De ahí la riqueza del encuentro que se advierte en las generaciones que más han vivido este intercambio, creando gente abierta, progresista, tolerante con culturas diferentes y formas de ser que ocupan el espacio que la vida les ha dado, devolviendo su agradecimiento con la misma armonía.
La “Madre de los pobres” es como definían los mayores de Taucho a sus tierras. Quizá fuese una mera descripción a la que no hay que hacerle reparos, porque forman parte del recuerdo de los antiguos, quizá haya que desgranarla para seguir aprendiendo de su sabiduría. La pobreza siempre depende de las necesidades de cada uno; es una verdad incuestionable que la riqueza o pobreza depende de lo que cada uno necesite para vivir. Pero para vivir plenamente, además de las condiciones materiales básicas, lo necesario es la tranquilidad espiritual. Esa es la que realmente ofrece Taucho, una quietud que amanece en los albores del mundo aborigen y que  define una forma de ser colectiva, como una energía inexplicable que tilila sobre los lomos taucheros llenando de luz a sus gentes, al aire, a los caminos o a los barrancos.
Para quien suscribe este texto introductorio a una obra cargada de nostalgia y de respeto hacia quienes emigraron desde la Villa de Adeje para buscar mejores condiciones de vida en otros lugares, llegar a este Municipio ha supuesto una bendición.
La amistad nos ayuda a elegir a la familia con la que queremos crecer, vivir, disfrutar. Es una actitud voluntaria, sincera, desinteresada. Como diría padre Diego, Diego Siverio, nuestro entrañable vecino y amigo de Taucho, “la amistad es una electricidad”. Esa es la oportunidad que nos da Taucho y como si fueran presa de un embrujo indescriptible, todo Adeje. Es la posibilidad de sentirse de una tierra sin haber nacido en ella, sólo por una actitud de respeto y cariño hacia el entorno, hacia quienes te rodean y te han ofrecido su amistad, su tiempo, quienes comparten contigo sus recursos. Comparten su identidad y sin quererlo, son gente simple y hermosa, dialogante y cauta. Esa es la actitud que Adeje pidiera siempre para sus emigrantes, como una madre protectora que clama a Dios por la protección de sus hijos e hijas.
La mejor manera de agradecer el agasajo que el pueblo adejero ofrece a quienes lo han buscado para hacerlo su hogar es la de sentirse bien, la de no sentirse extraño, la de trabajar por ésta como si fuese su tierra natal.  A quienes han modelado durante siglos esta forma de ser, a quienes han hecho de este pueblo un corazón abierto y de la tolerancia y la hospitalidad idiomas universales, dar las gracias siempre será insuficiente. Quizá la mejor manera será la de emular al poeta, ejerciendo como un corazón que recibe con humildad y se brinda con holgura.
En Taucho, Villa de Adeje, a 14 de mayo de 2014

Juan Antonio Jorge Peraza
Homenaje a los Berros, con motivo de las I Jornadas Gastronómicas sobre el Berro, celebradas en el restaurante La Casa del Vino. El Sauzal. (Tenerife.)
“ De pequeños, los berros se nos hacían el calvario de los sabores, nos parecía fuerte y amargo. Pero eso era algunas veces, cuando lo hacía Mamá; siempre iba con prisas y con tanto ajetreo, se podía olvidar hasta de la batata, indispensable para quitarle esa fuerza sobrenatural de los berros.
Pero cuando lo hacía la abuela... era otra cosa. Ya se mezclaba con otros sabores, con el tomate, el azafrán o la cebolla, y el berro siempre liderando ese ejército de potasio, sodio, magnesio, fibra o calcio. Pero era un liderazgo bueno, de sabor siempre fuerte, pero limpio.
Quizá sus poderes tonificantes llegaban a nuestros pulmones a través de ese olor profundo y extremadamente terroso. Es curioso como una planta de agua, siempre asociada a la humedad, tiene ese arrastre a tierra, a la naturaleza más pura. Abuela decía que el berro era un espíritu libre, como el de los poetas. Crece en los lugares más lúgubres, húmedos y encharcados, para enriquecerse en vitaminas y minerales y romper su ciclo vital con una cascada pletórica de propiedades: para combatir la anemia, la artritis, la obesidad, los catarros, los dolores de garganta y hasta para prevenir el cáncer. La abuela decía que los berros eran como genios de las lámparas mágicas, si le pedías con fuerza que te quitara las manchas de la piel, también te las quitaba, y como se agradecía eso cuando el acné ya nos hacía quedar en evidencia.
Los potajes de la abuela eran la evocación de lo antiguo, lo que llegaba de atrás, del mundo, de los viejos. Cuando decía esto es como si ella no lo fuese, porque aun siéndolo, mantenía siempre ese respeto inalterable a sus antepasados. Al llamarlos así es como si ella no quisiera figurar, como si no tuviese la catadura intelectual y espiritual de quienes le precedieron. Con su sabiduría les rendía homenaje, como si su cabeza y su corazón fuesen un crisol que había llenado con todo lo que le enseñaron los viejos. A nosotros nos llegaba igual que la magia, con una avalancha de misterio y a la vez de ternura, la que ponía en todo lo que hacía y decía.
Esa magia cogía forma en sus potajes de berros, como si los conjuros, las enseñanzas, las leyendas, todo estuviese confinado en ese guiso ancestral. 
Algunas veces, cuando menos lo espero, me llega alguna brizna de ese olor emanado de algún agraciado caldero y esa bocanada de frescura me recuerda a la infancia, a la lumbre y a las fuentes...Será por eso que siguen siendo las mismas luces y los mismos arrullos las que me ayudan a no perder el rumbo..."  




Nueva edición del Paso de la Cumbre. Escenificación del Trueque.
Ya es la novena edición de esta actividad. Es un encuentro entrañable con personas de muchos lugares de la isla; Fasnia, Icod el Alto, Arona, San Miguel, Santiago del Teide, Garachico, Guía de Isora, El Tanque, San Juan de la Rambla... Juntas, nos ofrecen una estampa costumbrista estupenda, con las imágenes habituales en los caminos de Tenerife hasta mediados del siglo XX, con la representación de los oficios y actividades tradicionales: la venta de animales, el trabajo en las galerías, los santos oficios, etc. Con la organización por parte del Ayuntamiento de Santiago del Teide y un grupo de entidades públicas y privadas, esta iniciativa es una de las más carismáticas y elaboradas del rescate etnográfico tinerfeño.

En torno a la Muestra Gastronómica de la Isla Baja. Tenerife.

Buscando un secreto viajé hasta los confines de una isla, me sumergí en sus cantiles y bufaderos, me camuflé entre su gente. Me empapé del olor de sus flores y del color de los patios. Vi la esencia portuguesa, con su ambiente de sosiego, su cariz altanero y cadencioso. Lo vi en los balcones.

Buscando una especia peculiar, el azafrán de la tierra, que vestía de rojo los lebrillos y en la lengua te remonta a los valles ansiados del Algarbe, la vi en las tierras de Teno y en Los Llanos, la vi en los platos abiertos al mundo brindando su crisol de texturas.

Quizá en las Libreas, o en la faenas de la mar, quizá en las ballenas flotantes. En los resquicios de las puertas de la pequeña Génova, o en los cañaverales dulces que eran luz de los ingenios. 

Maravilloso secreto, que se intuye, se nota, se siente, pero que nunca llegaré a entender. Posiblemente sea el aire limpio del océano que todo embriaga, que al espíritu serena y hace sentir como noctámbulo del tiempo. Perdido, soñando, viviendo una isla dentro de otra isla, aislado y pleno.

Silba el cabrero en los altos y lo ancestral se hace moderno, eterno, vivo, atractivo y suculento queso de caprinos destellos, queso mítico y singular, avenido desde aborígenes manos, desde seres capaces de esbeltos malabares en la roca.

Buscando un secreto ansiado de piratas, verde de escobones y de brezo, ronroneaba la rabiche de la laurisilva en el barranco y su eco viajó en mi corazón para siempre, tejiendo los hilos de un amor a la tierra enhebrado con firme fragancia. En la Isla Baja se cuecen los sueños sempiternos de la naturaleza adorada por la gente, un acuerdo de amistad y respeto firmado con siglos de armonía.
 
¿Dónde estará el secreto?

Si fuese en la parva donde vuelan los caballos, habrá que rondar al trigo y escanciarse en las eras, acompañando al sol para seguirlo en la tarde, cuando por Teno se fuera. Si fuese en la tierra de los bravíos bancales, preñadas de litosol y de trabajo interminable, donde se cuecen las papas de color, el más preciado tesoro avenido de Occidente...

Creo que tras perderme en el éxtasis de una isla ya no necesito encontrar su secreto.

Juan Antonio Jorge Peraza

 

En Tenerife a 25 de febrero de 2014
 

Sólo tiempos de almendreros en flor

Hay mucho que agradecer a la joven tierra volcánica su providencial cobijo y a las lluvias que dan vida, aun con irregularidad, a las sementeras más inhóspitas.

Muchos factores benefician el pletórico advenimiento que puebla a Tenerife del maravilloso árbol del almendrero. Pero falta uno: el factor humano. Es casi generalizada la poca a atención que se presta a los almendreros. Un sector que tuvo una gran impronta en la producción agrícola de la isla a finales del  siglo XIX, que ha sido clave en la agricultura de subsistencia de comarcas tradicionalmente áridas del suroeste y medianías altas del sur de Tenerife y que últimamente ha reducido su notoriedad solamente a su espléndida floración.

Además de alguna iniciativa institucional, como el proyecto de Recuperación de frutales de secano (Higuera, tunera y almendrero) del suroeste de Tenerife, auspiciado por el Área de Agricultura y Desarrollo Rural del Cabildo de Tenerife, la presencia de la almendra del país está presente cada vez menos en la repostería local. Las empresas reposteras, mayoritariamente artesanales, recurren a la almendra de importación para elaborar sus productos y el consumo de la almendra local sin transformar también ha decaído notablemente.

Los hábitos sociales y culturales que han sustentado la transmisión de conocimientos dentro del ámbito familiar, y que tanto ha ayudado a mantener las señas de identidad de los pueblos también ha afectado a la cultura del almendrero. De esta manera, las recetas gastronómicas tradicionales no van encontrado relevo en sus celebraciones consuetudinarias. Cada vez son más inusuales los rituales de recogida, majada, los usos de la leña o de la cáscara para el fuego o para dar consistencia a los noveles suelos volcánicos.

Sólo tiempos de almendro en flor. Cada inicio de año, las medianías se tiñen de rosa y blanco para brindar espléndidos paisajes de almendrero en flor, especialmente en años de mucha lluvia como el otoño de 2013. Esto lleva a miles de personas, residentes y turistas, a visitar las zonas de cultivo. Indudablemente esta actividad de turismo activo puede generar algunos recursos económicos, principalmente en el sector de la restauración y en las empresas de senderismo, además de promocionar los entornos más vinculados a las zona de floración, como son el Valle de Santiago del Teide o Arguayo y cada vez más otros lugares de la isla como las medianías altas de Fasnia, Vilaflor o Granadilla. Pero es principalmente Santiago del Teide quien destaca en cuanto a visitas al almendrero en flor, gracias a la agradecida presencia de árboles en la zona y a la iniciativa de promoción de la visita a los mismos desarrollada por el gobierno municipal.

Iniciativas como la Feria de la almendra, que cada año se lleva a cabo en Aripe, Guía de Isora, o la Recogida de la almendra en Vilaflor, que se realiza con personas que voluntariamente recogen la almendra para destinar los beneficios de su venta a una acción solidaria, ayudan a promocionar la imagen de la cultura de la almendra. Se apuntan nuevas iniciativas a nivel empresarial, como la creación de paquetes turísticos temáticos. Es el caso del que recientemente comenzó a desarrollar el Hotel La Casona del patio, en Santiago del Teide, vigente para todo el año y en el que se muestra al visitante las huellas de la almendra en la cultura local y la brillantez de su cultivo en cualquier momento de su evolución anual.

Pero es necesario dar un paso más, quizá habría que buscar soluciones para facilitar el acceso a los almendreros para su aprovechamiento no solo “visual”, mejorando los caminos de acceso y revalorizando las propiedades de la almendra del país. De esta manera, su precio de mercado podría ayudar a cubrir los costes de un aprovechamiento artesanal, lejos de los sistemas de explotación intensiva, mecanizada y “subvencionada” de los que disfruta la almendra de importación. Las propiedades organolépticas, la impronta paisajística casi siempre vinculada un entorno volcánico joven, el legado gastronómico y las señas de identidad con las que la almendra tiñe al sur y suroeste de Tenerife, hacen merecedora a la misma de una marca de identificación propia, que ayude a su revalorización y puesta en valor.

Mientras las entidades correspondientes realizan esta labor de reconocimiento y aprovechamiento de los almendreros de Tenerife, la fracción humana que puebla el territorio podrá seguir disfrutando de los magníficos tapices que brinda el almendrero en flor. Y de cualquier manera, siempre podrá quedar este árbol emblemático como un motivo de inspiración para poetas, poetas que en alguna ocasión, y ante la obligatoriedad de buscar el sustento para la familia aún allende los mares, pudieran haber brindado la belleza del almendrero a sus sentimientos más profundos:

Bajo el almendro del amor te acompañarán mil flores pintadas en el cielo,

sutilezas blancas y rosas que brillarán para ti.

Recuérdame, prenda, junto al calor del almendro, y así

el viento será mi abrazo y sus flores, tras cadencioso vuelo,

libarán tu cara como si fueran mis besos.

               

Juan Antonio Jorge Peraza, 10 de febrero de 2014
INOLVIDABLE AMIGA, UNA LUCECITA EN EL PORÍS (ARICO)
 
Personas que nos acompañaron siempre como un regalo, no pueden desaparecer porque la naturaleza haga cumplir el ciclo de la vida como un imperativo tajante e inflexible. Su recuerdo queda en nosotros y al final somos un poco de cada una, quedamos impregnados de su excelencia, Maruca ha significado eso para mi, la fragancia de un ser prodigioso que al morir se ha quedado en  mi, humildemente bañado de su luz. Poeta, pescadora, intelectual, amable, artista y buena. Buena donde las haya. Siempre guardaré el recuerdo de sus llamadas a media tarde cuando yo dejaba mi figura dinamizando en los campos de Arico y con cariño me invitaba a degustar sus viandas de la orilla: lapas, pulpos, alguna viejita. Era el mayor pago a un trabajo que ya enriquecía opíparamente a mi espíritu. Maruca era el poema a la deidad y al pescador, a lo sublime y a los rincones de su Porís del alma. Ella era un bello poema.
Que suerte he tenido por haber disfrutado de amistades que, por su edad,  pudieran haber sido mis padres. Juntos hemos conseguido superar las barreras de la edad o de la experiencia, del respeto fingido o impuesto, para enarbolar la amistad limpia, sincera, en la que no hay edad, no hay tiempo, sólo una energía que te une como diría mi amigo del alma, Padre Diego, la amistad es una electricidad.
Me preocupa que las generaciones jóvenes y futuras del Porís no sepan de Maruca, que no la recuerden como la última pescadora que se enfrentó a la norma, que reivindicó con su gesto el ancestral encuentro con la pesca artesanal, con aires de subsistencia, con maneras sostenibles, como evocando las ancestrales normas de los ciclos y vínculos entre las especies que pueblan el planeta. Como la poeta que no tenía rubor ni reprimía, con una inmensa dignidad, sus sentimientos más profundos y que en manera de versos, se inmiscuían en el aire salino y fresco del Porís.
Volver a este espacio siempre será una evocación de una gran amistad, que no ha muerto, porque en ella crezco, como los tarajales, henchidos de sol y de brisa.
En la sensación de un eterno encuentro, en El Porís, a 17 de mayo de 2013
 
Maruca escudriñaba la vida como a los charcos.
Maruca besaba cada mañana el mar,
su piel era de sal, sus ojos
                                   de eterna añoranza.
Entre los bufaderos, los bajíos,
era eterna juventud desafiante de las olas.
Refugio de la amistad y del compromiso,
de la ilusión y del arte, bondadosa y cabal.
 
Luz de los navegantes, refugio eterno, El Porís,
amable corazón al pairo,
del que dijera el poeta: “siempre nos queda El Porís”
 
Entre  la magia de los brillos al sol,
la quietud de un muelle sobrio y antiguo,
los paisanos bregando en su liñas,
un horizonte canarión y hermano;
entre las redes que abrazan su historia, Maruca,
siempre estarás tú.
Escudriñando pulpos, esperanza, cariño
            ¡todo para regalar!
Tu corazón es El Porís, Maruca,
pescadora de orilla, inolvidable amiga,
hermosamente sencilla, como sólo son
los seres de cristal.”
                                                                                

Homenaje al Proyecto de Recuperación del Camino Viejo de Candelaria. Tenerife


“Caminos rotos enlazando gritos del alma

 nos acercan los brillos de un tiempo ausente.

Heridas perpetuas en un vivir sin rumbo que no se van,

porque eres tú, somos nosotros.

Y siempre queda el camino.

Para marchar o quedarse, pero siempre es el espacio

que define los tiempos, las decisiones.

 

El amor, el sueño, el apego, la ausencia.

Los caminos son todo y el encuentro.

Rotos o plenos, pero siempre llenos.

 

Causas para la esencia, recodos

donde guardar silencios, donde abrigar los corazones

al amparo de los muros, perpetuos viandantes;

al amparo de las convicciones

los caminos son causa, la pausa

para acrecentar el espíritu.

Son el momento quieto para mirar la flor,

el desliz hacia la profundidad

donde se escancia el alma.

 

Sobre caminos rotos cimbrea indeleble la fusión de las huellas.

Y sólo los lagartos, las tabaibas,

las piedras te  miran fundiéndote en la sorpresa de los siglos.

Los extraños se cruzan, cada uno en su tiempo,

cada cual en su inercia vital,

pasajeros de su vida sobre caminos rotos,

a veces más, o menos rotos, pero siempre caminos.”

Homenaje al trabajo de revalorización del Camino Viejo de Candelaria. 30-IV-2013
La mejor manera de recordar a alguien es amar cuanto ese espíritu amó.


  En su libro Lo que me llevé de Arico, Pepe Alonso nos dice: “Cuando salí de Arico era muy pequeño, apenas siete años sin cumplir, pero en mi mente y en mi corazón se habían depositado muchas cosas. Se creó un pozo que dio peso a mi vida y que siempre me ha acompañado. Cuando rebusco en mi inconsciente, analizo mis raíces o limpio la sangre de mis venas, allí está la torre de la Iglesia, la calle de la Estopa, Tabaibarril, y la Virgen de Abona. Por mucho que quisiera barrer los recuerdos de mi vida y purificar la urdimbre de mi existencia, siempre estará latente lo que me llevé de Arico”…

  Quiero agradecer en primer lugar el que nos hayan dejado participar en esta entrañable ceremonia para rogar por la paz eterna de Pepe Alonso, así a como a todas las personas que hoy nos acompañan y desde luego a sus amigos y familiares, por haber delegado en mi el que muestre en nombre de todos nuestro sentimiento de tristeza por este acontecimiento. Abusando de esa confianza me atrevo decir que no venimos a llorar por alguien que ha muerto, creo que venimos a celebrar el que Pepe, con su muerte, nos ha hecho más grandes. Ya lo hizo al compartir su vida con nosotros, creo que uno de los mayores lujos que podremos disfrutar sus amigos y familiares ha sido el de compartir proyectos con él, reírnos con él, llorado.. Pepe era una fuente inagotable de encuentros, ideas, ilusiones…Creo que esa riqueza que nos dejó tenemos la obligación de compartirla con sus queridos paisanos de Arico.

  Pepe nos dejó textos maravillosos, que mostraron con holgura la profundidad de su reflexión, la capacidad de vincular dos mundos no siempre cercanos, el espiritual y el tangible, este último más cercano a todos y muchas veces agreste a muchos. Pero yo quiero pensar que el que salió de lo más profundo de su corazón fue el que dedicó al pueblo que le vio nacer: Lo que me llevé de Arico. En él se unen la experiencia y sabiduría de un ser prolífico, un intelectual de primer orden, con la de los recuerdos de infancia, con los recuerdos que llevan imágenes y olores, caricias y desgarros, ilusión y tiempo que se perdía con gusto, porque se tenía y derrochaba. La infancia para Pepe no terminó nunca porque siempre en su pensamiento, en su agenda, desde cualquier perfil de su segunda tierra, la isla hermana de Gran Canaria, allí estaba Arico.
  Pepe dice: “Yo me fuí muy pequeño de Villa de Arico. Fué aún sin salir el sol, cuando el camión cargado de muebles arrancó desde la plaza y dejamos a mi abuela llorando delante de la iglesia. Nos perdimos en las vueltas de la carretera y un grupito de pañuelos en manos amigas nos despidieron desde el “Riscoelmuro” cuando dimos la última vuelta frente a las lomas de los Aricos. Nos ubicamos en el pueblo más alto de Gran Canaria: Artenara. Desde allí se divisaba perfectamente Tenerife en su falda sur con los Aricos acostados en la ladera que caía al mar.”

  Pero su evocación del tiempo que vivió en Arico ya muestra los aires de un ser que derrocha ternura, un infinito amor por el prójimo; y así, su evocación de Arico ya marca los tiempos de una literatura sincera, cercana, que pone en valor a la persona sobre todas las cosas, y eso dice mucho de un ser de espíritu universal, progresista, generoso. En ese homenaje a un tiempo y a una vida, Pepe hace referencia a su querido Tabaibarril, al Portal de Don Norberto, la Escuela de Don Francisco, a un montón de espacios, momentos, seres que Pepe siempre idolatró como persona que crece por dentro continuamente, alado en una humildad infinita.
  Pepe dice:“La historia de los pueblos se suele narrar a partir de los acontecimientos de relieve, desde los protagonistas de rango y abolengo, desde los logros de los héroes o desde las derrotas de los importantes. Desde esta perspectiva quedan fuera muchos aspectos de la vida que no entraron en la categoría de “históricos” o que no fueron calificados como fundamentales por los especialistas de turno. Los que perdieron la jugada en el casino del mundo quedan en la penumbra detrás de los bastidores”.
 Su legado nos hace ser ciudadanos del mundo, respetuosos con los demás pueblos, abiertos a otras culturas y amantes de la nuestra, a la que se nos hace obligatorio conocerla, quererla, y así, compartirla.
  Nos dice:“El gran reto es abrirnos a los que llegan, sin perder lo propio y que los que se acercan a nosotros nos aporten su riqueza cultural sin disolverse en lo nuestro. Esta mezcla creará una identidad nueva que no tiene por que perder los valores fraguados en otras épocas”.
 
  En este encuentro en el que queremos compartir el recuerdo inolvidable de Pepe no podemos olvidar su especial sentido del humor, socarrón y espontáneo. En sus letras fundiera las nuevas tendencias de esta sociedad en la que vivimos con lo más tradicional de nuestra cultura, y lo hace con crítica y sorna a la vez, es decir, con contundente elegancia.
  Sobre la Navidad nos recuerda:“No cantaron por las calles las parrandas de “Lo Divino” y los chiquillos estaban prendidos de lo que les podría traer Papá Noel que dicen que entró por la chimenea, incluidas las casas que no tienen chimenea. . Se abrieron los regalos en torno al árbol y en algunos hogares se había discutido si se hacía o no El Nacimiento. En el Portal de la Iglesia no estaba Rebeca ni Nicomedes, ni Sara. Ninguno de la época. Los recluyeron en un trastero un largo tiempo y desaparecieron. El niño de la cunita es otro, de pasta, nuevo y con ojos de cristal. S. José el mismo de siempre pero con un turbante al estilo de los que se ponía Arafat. La Virgen del Rosario siempre incondicional con su pañal calado, pero hecho en China.”
 
  Pepe no nos dice adiós, porque su espíritu está en nosotros, su luz nos seguirá acompañando. Ha significado para todos los que lo conocimos un maestro labrante de la fe cristiana, también para los que, como él decía, llevan el ateísmo de una forma verdaderamente cristiana. Con su ejemplo mostró sobradamente como el cristianismo es una actitud, donde siempre debiera existir el diálogo, el respeto, la coherencia o la ternura. En este momento triste porque físicamente Pepe no está entre nosotros, hemos de decirle que lo tenemos claro, tomamos su testigo y actuaremos con toda la lealtad que se le debe a un maestro, de la manera en la que nos enseñó, con humildad y contundencia, pero sobre todo con la ilusión de alcanzar su fragancia, ese agasajo que, como una eterna sonrisa, brindó siempre a quienes cruzó en su camino.
 
  Para terminar esta humilde manifestación de cariño, solo nos queda reconocer la certeza de un ser singular, coherente, intelectualmente radiante y humanamente simple como el aire, para recibir, como una brisa leve, alguno de sus profundos y sabios pensamientos:
  “Que no dejemos de ser niños para soñar, para creer unos en otros, para vernos tal cual somos, para dejar de sufrir, para vivir de otra manera. Estamos en un mundo demasiado adulto. Dejar que nazca y sonría en nosotros el niño que llevamos escondido. Y desde este recuerdo del pasado nos dispongamos a construir futuro con el nuevo barro que se pone en nuestras manos”

En Arico, a 21 de noviembre de 2012




HOMENAJE A LA TRILLA DEL TANQUE 2012
A volandas del trigo vuelve el bullicio a la era. A la “refatiña” por los frescales, la infancia se revuelve, como la mar, que siempre vuelve. Como un pasaje interminable, las yuntas van pasando, a vueltas de la era con elegancia, a su paso. En un abrigo de espigas se arropa el viento, y asido del belgo retoma fuerzas, se yergue y vuela al cielo. Nos vamos al Tanque a vivir la trilla; como lo hicieron antes: amigos, madres, abuelos, mezclando ilusión y cansancio, como espigas nobles también nacidas de la tierra.  En la apuesta del pueblo tanquero por mantener sus señas de identidad, la recreación de la trilla se hace un año más, como homenaje a los que no están y a los que vendrán luego, cumpliendo esta tarea como simples y acérrimos protagonistas de su tiempo. Éste, este tiempo en el que se va diluyendo una forma de vivir, unas maneras que en ocasiones eran duras y hermosas, este encuentro une personas y naturaleza. Los protagonistas de hoy son el eslabón que hace de clave en el acercamiento al mañana. Este año la Trilla del Tanque se abre e invita a muchos agricultores de otros lugares de Tenerife, para que también la vivan como suya. Que no falte alegría, porque este acto es un brindis con el sol y la concordia, con los pueblos y con la humanidad que los une.
HOMENAJE A LA SIEGA DE ICOD EL ALTO 2012. LOS REALEJOS
El sol rayando en el Arenal de Joco nos acompaña.

Un haz platino, fino, una promesa de cielo limpio y aire caliente para quebrar los tallos emblandecidos por el sereno de la noche. Un hatillo de alisios parece llegar desde la hondura del océano empujándonos por los caminos del Mazapé. Hay que llegar antes que la claridad a las huertas. Sería un deshonor llegar con el sol en el cielo, aunque la siega no empiece hasta que sus brazos nos apabullen con su calor lento, pesado.
Los niños van a cuestas, sorteando los vaivenes del camino y del sueño, que no se quiere ir, aunque ya la vida se despertó temprano. Van a cuestas de sus unicornios alados sobre albardas de oro y centeno. Los niños van medio dormidos en la ilusión de llegar a los mares de trigo, para jugar sobre la paja vencida. Sutilmente, “a rabodeojo” escudriñan las armas de sus mayores; hincadas al refajo, espadas curvas, esquivas, serán luego hacedoras del milagro del trigo.
Los ojos puestos en el Teide, majestuoso perfil en los confines de La Corona, acrecentado en misteriosa sombra del amanecer, vamos subiendo en una calma rítmica y constante. Vamos al encuentro de otras gentes; de la familia que viene a ayudarnos en la siega, según Padre desde hace siglos, de los vecinos a los que también habrá que ayudar cuando sus espigas renuncien a su estacional romance con el viento.
En la Siega de Icod el Alto, su gente va siguiendo las huellas de lo que fueron siempre: un tropel de vida sobre los llanos de la siembra, como la simiente, la luz, como la lluvia…
Texto para el Homenaje a los mayores durante la fiestas de Taucho.

GRACIAS ES UNA PALABRA INSUFICIENTE


¿Por qué insuficiente? Si es sincera ya es importante; si es a media voz, sirve; si es a gritos también. Siempre agradecer es virtud de gente noble. Podemos dar gracias a la vida por ser tan hermosa, a Dios, por su magnificencia, a quienes nos rodean, por su humanidad.

Alguien dijo que se empieza a envejecer cuando se deja de aprender y posiblemente sea verdad; nos pasamos la vida aprendiendo, voluntaria o involuntariamente. Pero hay una parte de ese proceso que suele tener un recuerdo tierno, inigualable, la que nos une a nuestros abuelos y abuelas. Normalmente es una unión entrañable, quizá porque son dos partes de la vida de una persona que suponen un cambio: una está en el tramo inicial y la otra al otro lado; hay algo mágico en ese encuentro.

Si nos centramos en el tiempo que nos toca, en estos inicios del siglo XXI donde se desarrollan tantos cambios en la sociedad en la que nos tocó vivir, hay procesos que ya no volverán, porque la tecnificación o los modelos sociales y económicos van cambiando. Hay herramientas para vivir, formas de desarrollarse, espacios donde crecer, que nunca volverán a ser iguales. Eso no nos debe provocar tristeza porque es la evolución de la humanidad, no es más ni menos drástica, sólo es una parte en el proceso evolutivo.

Ahí es donde llega nuestra reflexión de que la palabra “Gracias” es insuficiente. Es poco gesto para quienes propiciaron el paso de la lucha férrea y muchas veces dolorosa, con sobresaltos, con injusticias, a veces con penas y angustia, a un tiempo mejor, a un espacio más tolerante, a una forma de vivir más confortable. Y son esos seres a los que a veces llamamos mayores, a veces viejos, en otra suerte, cuando se tiene el placer de tenerlo: abuelo. Son esos seres los que propiciaron el cambio en nuestro entorno más cercano. Son ellos los que hicieron más leve el camino que antes era de piedra y cansancio; le pusieron firme o le pusieron comodidad. Son los que mantuvieron encendidas nuestras señas de identidad, para que no perdamos el rumbo de hacia dónde vamos, para que no olvidemos la luz de dónde venimos. De ahí los aires de parranda, el espíritu de la vecindad, el agasajo al prójimo, al que siempre se llamaba “buen cristiano”. En el ensueño de los mayores ha viajado el espíritu de nuestros aborígenes o la melancolía de quienes cambiaron de tierra buscando el sustento. Y así llegaron a nosotros: en forma de cuento, de coplas, de leyenda, pero sobre todo de actitud.

Aunque no es suficiente para agradecer tanto esfuerzo y tanto amor por modelarnos y prepararnos para el tiempo que vino después, hoy en Taucho, en nombre de todos los hijos, hijas, en nombre de todo el pueblo de Adeje, queremos reconocerles el bien que nos han hecho. Han sabido transmitir la nobleza como el más firme legado, los oficios, como pasajes del vivir cotidiano, el amor a una tierra agradecida y ágil, desde los ribetes del mar hasta la cumbre tinerfeña, espacio que sube veloz remontando Ichasagua, espacio abierto a mil culturas donde nadie es extraño. Quizá sea así porque alguien propició esa forma de ser, cosmopolita y valiente, honesta y transparente.

Por tantos ratos de tertulia, por ser nuestros mejores modelos, por tantas referencias que nos han dado, que no sea la voz, que sean los corazones de quienes hemos crecido en este espacio entrañable, que es Adeje, quienes les devolvamos sólo un poquito de tanto amor como ustedes nos han regalado.

                    Juan Antonio Jorge Peraza. Taucho, 22 de junio de 2012



Muestras Gastronómicas de Tenerife. Arico. La Miel. Ruta de la miel el día 13 de mayo

El Ayuntamiento de Villa de Arico y Turismo de Tenerife, a través del Club de producto Saborea Tenerife, pone en marcha la tercera edición de la Muestra Gastronómica de Arico, que tiene como producto estrella la miel. Desde el 1 y hasta el 30 de mayo, se podrán encontrar recetas gastronómicas elaboradas con miel en los 17 restaurantes y tascas participantes en esta actividad a lo largo de todo el territorio ariquero. Paralelamente se realizarán talleres sobre elaboración de miel, actividades con niños para que conozcan un poco más sobre ese producto que caracteriza al municipio y que fue aprovechado desde la época aborigen en la zona, de ahí el que la colmena figure en el escudo heráldico del Municipio. Dentro de la línea de Saborea Tenerife de combinar la gastronomía con la cultura y las tradiciones, el día 13 se realizará una Ruta de la Miel coordinada por la Asociación de Apicultores de la comarca, realizándose en la zona de El Bueno, en los altos de Arico. A lo largo de esta actividad se darán a conocer la zona de asentamiento de los antiguos “corchos” elaborados con madera de drago, palmera, pino, etc y distintos procesos en la recolección y tratamiento de este preciado producto, que además se podrá degustar como colofón de la actividad. Esta iniciativa combina el conocimiento del uso ancestral de la miel y la habilidad y buen hacer de los actuales restauradores del Municipio, por lo que son un exponente perfecto de la filosofía de este proyecto, Saborea Tenerife, que combina ambas tareas en un intento de diversificar y enriquecer la experiencia turística de quienes visitan la Isla. El número de teléfono de información para la participación en la Ruta de la Miel y del resto de actividades de la Muestra es el 922768177 (Agencia de Desarrollo Local de Ayuntamiento de Villa de Arico).

Navidad 2011

Hola Juveniles, amigos, amigas, gente cercana a la que cuento, como fieles confidentes, lo que pienso, lo que hago, que hago sólo por el espacio donde me ha tocado bregar, esta isla maravillosa, Tenerife, múltiple y mágica, diferente y al fin y al cabo también por este globo multicolor, cada vez más pequeño, que nos acoge.

Me anticipo al saludo navideño porque llegado a él sólo acontece desear buenos tiempos, prosperidad e ilusiones que a veces sólo son actitudes convencionales que sirven para rellenar cualquier compromiso, compromiso que no asumo porque quizá lo convencional se me antoja lejano al corazón.

Me anticipo porque sé que hay muchas personas que ven esta Navidad con tristeza, sin ilusión, sentimos que nos han robado algo y no es justo. Sólo nos han robado una forma de vivir que no era verdaderamente nuestra, que sirvió para enriquecer a unos pocos, una situación que deriva de la naturaleza humana, la de una élite que domina y la del resto que padece. No es justo y el día a día se hace difícil, la incertidumbre tensa los nervios y te olvidas del encanto de besar a tus hijos, lo más importante, lo más maravilloso que nos habrá dado la vida. Este tiempo nos quita la sonrisa que siempre será ese encuentro simple y universal entre todos los seres humanos. Por eso me anticipo a los saludos navideños convencionales, porque pienso que quizá ahora podamos recuperar lo que perdimos, la esencia de las cosas, el espíritu inigualable de la familia o de la amistad, la vecindad, la solidaridad sincera.

Quizá es hora de mirar qué le falta a quien más cerca tengamos y seguro que tendremos algo que compartir. Ya no importan los grandes regalos, las sorpresas que cada año aumentan porque si no fuera así dejarían de tener consistencia. Sólo importa vivir, llegar hasta la próxima llamada de la subsistencia. Esa es la situación de muchísimas personas cercanas, vecinas, con las que hemos compartido el saludo y la soledad, creo que ha llegado el momento de compartir el compromiso. Creo que hay que tirar de los vínculos que nos unen para intentar hacer más agradable la vida de quienes nos rodean.

En este nuevo rumbo sí hay verdaderos motivos para acercarse, nada convencionales, sólo básicos, sólo simples motivos que hablan de desconsuelo, de incertidumbre, de lo que tuve y no tengo, de lo que puedo dar. No sabemos a dónde nos llevará este modelo de sociedad donde ha primado la economía en las relaciones, donde ha prevalecido la ostentación para decir lo que soy. Quizá haya que volver a definir a las personas por cómo piensan, cómo sienten, cómo actúan.

Esta Navidad es diferente, no porque las mesas vayan a estar más vacías, sino porque las cualidades más hermosas de las gentes han de llenar todos los huecos, porque la generosidad ha de ser el mejor deseo para el nuevo año, porque el cariño ha de ser el mejor regalo, como lo ha sido siempre, aunque hayamos enseñado a nuestros niños y niñas a medir el tamaño de nuestro corazón según haya sido el de la cartera. No perdamos la ilusión del villancico, con Dios o sin él, sólo con el agasajo que propicia el encuentro con la vecindad, con la excusa de regalar alegría a quien cree no necesitarla y a quienes, a falta de otra cosa, seguro que la felicidad la encuentra en lo más sencillo, porque los espíritus grandes se hacen de actitudes, no de oropeles ni de lujos que la eternidad no reconoce.

Un abrazo, como siempre, y un por favor con el compromiso, con la vida que nos han regalado y con los seres donde nos podemos mirar, a los que siempre seremos básicamente iguales.

En Guía de Isora, diciembre de 2011

Juan Antonio Jorge Peraza

7ª edición de "Al Paso de la Cumbre"




Actividad de rescate etnográfico que muestra cómo se circulaba por los caminos y senderos de Canarias hasta mediados del siglo XX. Se realiza con más de cincuenta personajes que muestran distintos oficios y actividades actualmente en desuso. Para ello se incorporan enseres, aperos de labranza, animales de carga, ataviados con la ropa habitual en la época representada. Se realizan tres escenificaciones iguales el mismo día, cada una en tres municipios diferentes. Al finalizar la última escenificación, en el Mercadillo del Agricultor de Santiago del Teide se representa el Trueque, que supone el intercambio de mercancías sin mediación de dinero, algo habitual en esa época.



Volvemos a pasar la cumbre

Con esta actividad de rescate etnográfico podemos ver cómo nuestras generaciones pasadas dibujaron su red de senderos en el territorio, buscando la forma de vivir y desarrollarse en un entorno a veces difícil. El vulcanismo reciente, las sequías, son múltiples las características de estas islas que han condicionado a sus habitantes, por lo que se ha ido conformando un carácter emprendedor, austero y a la vez receptivo y amable.

Un exponente de ese trasiego de personas, animales, aperos de labranza, relaciones comerciales sin mediación de dinero, la vinculación a los ciclos agrícolas, ganaderos, apícolas, pesqueros, etc, tiene lugar cada año, desde hace siete, en los Municipios de Garachico, El Tanque y Santiago del Teide.

Hemos pasado la Cumbre un año más, con el mismo entusiasmo y respeto por las personas, animales, por el espacio físico, por los sentimientos, de quienes la han pasado durante siglos. En cada época de una manera, en diferentes condiciones, pero siempre con la inquietud de desarollarse, de compartir, de crear. Esta actividad es un homenaje a todo ello. Cada vez se nos incorpora más gente menuda y ya lo viven con el respeto que merecen quienes reciben este reconocimiento; esa incorporación es el mejor homenaje, porque significa que estamos transimitiendo a nuestros sucedores los valores culturales que nos definen, les estamos marcando un rumbo, quizá esa es nuestra principal misión como padres y madres, guiarles hasta que puedan alumbrarse con su propia luz.


En Santiago del Teide, el 30 de octubre de 2011
Juan Antonio Jorge Peraza

Poema a las mieles de Canarias

Ahondar en las mieles de Canarias es como viajar a un universo de sensaciones. Así, se confunden el sabor de lo añejo con la brisa de los barrancos, o el roce de la lluvia acariciando pétalos multicolores.

El color coñac nos embruja con una fuga hacia las bodegas de ancestrales olores y tapices de telarañas viejas y nuevas,…, silenciosas.

Evocan las mieles el murmullo de tiempos infantiles, los del preciado tesoro dormido en alacenas idolatradas, sencillos cofres de generosidad y dulzura.

Las mieles de Canarias son sólo los brillos de un grandioso tapiz donde cada punto, cada grano de color es un homenaje a la vida. Millones, incontables viajes de amor llegar y vuelven, giran, revolotean en un tiempo incesante.

Las abejas dibujan el gesto más generoso del universo, el que hace renacer la flor más diminuta, el que nace del néctar de vegetales madres y crece en manos sabias humanas, laboriosas.

Juan Antonio Jorge Peraza


IX Feria de La Almendra "La Gran Majada", en Aripe (Guía de Isora)



Feria de repostería de la almendra del sur de Tenerife. Asisten los reposteros y reposteras artesanales del sur de la isla para mostrar y vender sus productos, principalmente relacionados con la almendra. También se escenifican estampas costumbristas relacionadas con las labores agrícolas de la almendra, como el vareado o la majada.

Existen problemas de aparcamiento en el núcleo de Aripe, ...por lo que se recomienda el acceso desde Guía de Isora casco mediante taxi o a pie, existiendo una distancia de aproximadamente 2 kilómetros en pendiente de dificultad media. El sábado, a partir de las 10 :00 en el Auditorio Municipal de Guía de Isora, hay una charla sobre la « Recuperación de la almendra en el Suroeste de Tenerife », a cargo de D. Juan Miguel Saavedra y a las 11 :00 hay una mesa redonda sobre el futuro del cultivo de la almendra.

Fecha de realización: domingo 23 de octubre de 2011, de 10:00 a 17:30 horas
Plaza de San Pedro. Aripe. (Guía de Isora)



Teléfonos de contacto:
Ayuntamiento de Guía de Isora (922850100) y 00 800 100 101 00 Call Center. Turismo de Tenerife



Organiza: Asociación Agrícola Los Poleos, Ayuntamiento de Guía de Isora, AA.VV Aripe y Turismo de Tenerife
Colaboran: Area de Agricultura y Desarrollo Rural del Cabildo de Tenerife, Ayuntamientos de Vilaflor, Adeje y Santiago del Tedie, Bodegas Bilma, COAGISORA, Tenerife Rural y Cit Sur

Taxis: ADEJE 922714462. GUÍA DE ISORA 922747511. SANTIAGO DEL TEIDE 922861627. ARONA 922791364


podcast de Radio Isora: