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IX Feria de La Almendra "La Gran Majada", en Aripe (Guía de Isora)



Feria de repostería de la almendra del sur de Tenerife. Asisten los reposteros y reposteras artesanales del sur de la isla para mostrar y vender sus productos, principalmente relacionados con la almendra. También se escenifican estampas costumbristas relacionadas con las labores agrícolas de la almendra, como el vareado o la majada.

Existen problemas de aparcamiento en el núcleo de Aripe, ...por lo que se recomienda el acceso desde Guía de Isora casco mediante taxi o a pie, existiendo una distancia de aproximadamente 2 kilómetros en pendiente de dificultad media. El sábado, a partir de las 10 :00 en el Auditorio Municipal de Guía de Isora, hay una charla sobre la « Recuperación de la almendra en el Suroeste de Tenerife », a cargo de D. Juan Miguel Saavedra y a las 11 :00 hay una mesa redonda sobre el futuro del cultivo de la almendra.

Fecha de realización: domingo 23 de octubre de 2011, de 10:00 a 17:30 horas
Plaza de San Pedro. Aripe. (Guía de Isora)



Teléfonos de contacto:
Ayuntamiento de Guía de Isora (922850100) y 00 800 100 101 00 Call Center. Turismo de Tenerife



Organiza: Asociación Agrícola Los Poleos, Ayuntamiento de Guía de Isora, AA.VV Aripe y Turismo de Tenerife
Colaboran: Area de Agricultura y Desarrollo Rural del Cabildo de Tenerife, Ayuntamientos de Vilaflor, Adeje y Santiago del Tedie, Bodegas Bilma, COAGISORA, Tenerife Rural y Cit Sur

Taxis: ADEJE 922714462. GUÍA DE ISORA 922747511. SANTIAGO DEL TEIDE 922861627. ARONA 922791364


podcast de Radio Isora:

Recogida de la cochinilla en Buzanada




Vídeos de Amazonas Film (Manuel Mora Morales):



Video de Wahlsten Björn:



Nuestra gente está volviendo a coger la cochinilla. No como hacíamos el año pasado, como una actividad de rescate etnográfico, lo hacen por necesidad. Casi nos dejan sin rengues, los criaderos que se ponen para que la cochinilla se reprodruzca con fuerza. El año pasado desempolvamos los rengues para mostrar cómo se vivía hasta hace no muchos años, desgranando los recursos que el territorio nos daba, aprovechados con orden, en el espacio apropiado, no en cualquier espacio. Recursos que se trataban con mimo, para que durasen. Ya eran pocos recursos para tanta gente. Además, en esta tierra suelen haber pocos dueños y muchos asalariados, por lo que simplemente, era duro vivir.

Espero que no tengamos que salir a buscarlos de nuevo fuera del terruño isleño. Y sé que lo que hay, en bruto, no nos sirve para que todos vivamos. Hay que revalorizar, transformar. Hemos tenido algunos años para formarnos, para viajar, para aprender de otros errores y para pensar relajadamente en los nuestros. Ahora es el momento de ver si lo hemos aprovechado, de ver si somos capaces de aprovechar el territorio como lo hacían nuestros antepasados: en lo abrupto para vivir, el llano para trabajar, el mar para crecer como seres sensibles y libres, como son los hijos e hijas del océano.

La sensación que a veces produce el habitar en una isla se suele ver recompensada por una audaz imaginación, a ver si la agudizamos para que este espacio pueda ser el hogar que queríamos para quienes nos sucedan. La Recogida de la Cochinilla es un homenaje a todos, a los que la trabajaron y ya no están, a los que han vuelto a ella para poder vivir cada día, para los que recogimos cochinilla ese día y para los que nos acompañaron con su pensamiento. Un abrazo.



en Buzanada, el 3 de octubre de 2011


Juan Antonio Jorge Peraza

Recogida de la almendra en Vilaflor



El sábado 24 de septiembre nos reunimos en Vilafor para "apañar" almendras, luego las venderemos en la Feria de la Almendra, en Guía de Isora, el 23 de octubre, y el dinero que se recaude será para un hospital que fundó el Hemano Pedro en Guatemala, para los amigos de fuera de Canarias, un cabrero del sur de la isla que dedicó su vifda a ayudar a la gente pobre de ese país. Apostamos por la solidaridad y a pasamos un día genial en la naturaleza chasnera con su buena gente. Hubo algunos caballos para disfrute de los chicos y de los no tan chicos.

La trilla tradicional en Arico (2009, 2011)

Rafael me aclaró a mí, “un estudiado” de La Laguna, por qué es necesario mantener las tradiciones cuando me dijo que él plantaba trigo para que sus hijos supieran de dónde venían. Qué expresión más impresionante. Una persona con muy pocos estudios y que te dé la explicación de una labor tradicional que significa paisaje, cultura, identidad, ecología, amistad, gastronomía, familia.

Yo pienso que puedo tener cansados a mis amigos con invitaciones a trillas, siegas y múltiples formas de encuentros con la tierra y puede parecer que estamos atiborrados de esas actividades. Realmente son pocos, para lo que fue en el pasado, muy pocos los encuentros con la cultura del cereal en esta isla, y parece que estuviesen ahí de toda la vida cuando realmente hace quince o veinte años se estaban extinguiendo. El proceso natural de las labores agrícolas dedicadas al cereal ha ido decayendo en Tenerife a una velocidad atroz, y desde hace una quincena de años ha rejuvenecido gracias en buena parte al rescate etnográfico.

Rafael no trilla para que lo vea nadie, en su trilla no va nadie a sacarse fotos; cuando él planta sabe que nadie va a ir hasta “los terrenos” a ayudarle salvo sus amigos o la familia, pero él lo tiene claro. Quiere que sus hijos crezcan con la modernidad que le corresponde a su tiempo y quiere que no pierdan de vista la forma de vivir que definió a su familia, algo así como una decena de hermanos en plenos altos de Arico. Allí sí eran benditos el trigo o las papas.

Tuvo la suerte de elegir una compañera de viaje que le permite a Rafael dar cabida a su idealismo. Tanto mérito tienen Rafael, Carmelo y Fermín, los tres jóvenes que aún siembran y trillan cereal en la banda sur de Tenerife, como las madres de sus hijos. Curiosamente ninguno vive de esta actividad, pero les ocupa buena parte de su tiempo libre, porque no es sólo sembrar, segar, acercar la parva a la era, trillar o aventar, también es el cuidado de los animales (según ellos, “los bichos comen todos los días”), es el estiércol en volandas para alimentar la tierra…

No sé hasta cuándo aguantarán, no sé si será más fuerte el empuje de la globalización sobre los niños, o la ilusión de tener unas vacaciones como las de de otros compañeros de estudios, todo el verano en la playa o pegados a “la pley”. No sé cuándo se cansarán sus parejas de escuchar al regreso del trabajo: “me voy a dar vuelta al ganado” o a buscar un apero que se rompió el año pasado y que tiene que estar listo para la trilla. No sé qué pasará cuando los muchachos ya estén “en edad de merecer”, si sus parejas asumirán el idealismo de Rafael.

Todo esto que pasa por mi magín cuando estos “ilusos” y extraordinarios amantes de la tierra me avisan para que les acompañe a “sus trillas”, es por lo que no dejo de ir como sea, ellos saben que los "estudiados" de la capital no vamos a ayudar, sólo quieren que vayas, que les acompañes un rato, invitarte a un vaso de vino, que les veas volar sobre el trillo de las bestias en un viaje que se hace inmenso en su mundo. Es el viaje que emprendieron hace muchos años, desde que nacieron y en el que viajan día tras día por la ilusión de que sus hijos vean de dónde vienen y para que dibujen su futuro con la armonía y coherencia que sólo da el apego a la naturaleza.



en El Bueno, 1 de agosto de 2009
Juan Antonio Jorge Peraza




Imágenes de la trilla en "El Contador" (julio de 2011):



Un espacio sin tiempo: Teno

Todavía los riscos parecen repetir los ecos de una cultura enigmática e idolatrada, el mundo guanche, que penetró en las cuevas, en los volcanes mudos y en los corazones de los canarios que llegaron después. Otros llanos, otros muchos espacios se rompieron y con ellos parece escindirse su presencia; pero en Teno, en el enigmático Teno, la magia aborigen todavía cimbrea como espigas en un verano desdibujado.

Pero no todo es misterio en este paradisiaco lugar. Paradisiaco es hoy, porque las necesidades básicas de sus pobladores están cubiertas con bastante dignidad. El agobio vino antes, la soledad no siempre deseada, la amargura de dolores no compartidos, la realidad de sentirse un espacio ausente dentro de una isla. En Teno el aire puede mostrar heridas de otros tiempos, el paisaje puede hablar de mucha rabia contenida, de cansancio antiguo, de mucha labor incesante de natura horadando natura.

Seguro que cada generación vio un Teno diferente, una renovación de juveniles sueños, una visualización de paraísos cercanos cuando el amor atemperaba naufragios, una irrupción en la quietud de los millones de años de escorrentía, porque el ser humano puede crear o negarse, pararse en la dignidad o ser limpio en la osadía.

Las personas de Teno tienen lo normal de cada etapa de lo humano, la inocencia infantil, la juventud díscola y limpia, la templanza o la resignación, pero tiene algo especial, tiene la fuerza que le contagia el alisio casi constante sobre llanuras altas del Teno llano y alto, de los pastos y los riscos. Vienen aladas de la ilusión que sube desde un abismo hasta las crestas más firmes y afiladas. Tienen el sosiego del valle escanciado en la calmada vertiente, vestigio de palmas y volcanes.

Por toda esa energía que se esconde en cada rincón de Teno es posible encontrar siempre nuevos proyectos, valores que vinculan lo ancestral y lo moderno, lo seguro y lo eficaz, la producción local y el visitante. Solo falta encontrar el cauce facilitador de las sinergias, el diapasón que marque la armonía entre la ley y lo necesario.

Es un gran orgullo, para quien se precia de ser dinamizador del mundo rural en Tenerife, el poder encontrar jóvenes que han marcado una línea en su vida donde compaginar el sustento con la tradición, el sueño con el recuerdo. Y así, la restauración de unos puede ser de calidad, elaborada, creativa y cosmopolita, pero puede sustentarse con los tesoros de la huerta cercana, con el sabor ancestral que hiciera excelso un condimento diminuto. Es un orgullo poder encontrar jóvenes que cada día tocan el espacio que llenaran sus antepasados con el arte del pastoreo: vueltas y vueltas de las cabras sobre ancones y pasos, tocando el cielo a un milímetro del vacío, altivas y díscolas sobre los frontones.

Son jóvenes que viven así y son felices, y también vuelan en internet, y como los jóvenes, pueden ser indecisos o rebeldes, pero nunca faltan a su cotidiano encuentro con su sueño, a su compromiso con una forma de vida simple y diferente.

Este hallazgo podría repetirse en cualquier lugar de la isla, pero quizá en Teno tenga otra relevancia, porque aquí es difícil superar las adversidades, y superarse, es para ellos es una meta y es tangible. Teno está lejos de casi todo lo que suele ser necesario, pero quizá por eso sea una tierra capaz de crear seres especiales, gente abnegada y necesaria, seres de cristal que nos muestran la magia que nos va faltando.

Ecos del magín que dedico a los amigos del Patamero, al joven cabrero Alexander y a Pierre Myrand, un gran museólogo que “se enamoró de la antesala de su paraíso, Teno”.
En Teno, el 13 de julio de 2011
Juan Antonio Jorge Peraza

Carboneras en Vilaflor, 2011

El pasado fin de semana se desarrolló la VII edición de la Muestra Gastronómica de Vilaflor de Chasna y la escenificación de las “fogueras” (elaboración de carbón vegetal de forma tradicional). Por séptimo año se realiza la Muestra gastronómica local dedicada a la papa blanca en Vilaflor de Chasna, este año con la variable añadida de la salud como tema complementario. Consistió en la elaboración de alguna receta gastronómica elaborada parcial o talmente con papa local que permanecerá en los menús de los restaurantes de este municipio adheridos a la muestra desde el 11 al 24 de julio. El domingo día 17 a las 12:00 se desarrolló el acto central de la Muestra con la concurrencia de todos los platos elaborados en el albergue Municipal El Salguero por Juan Carlos González, que fueron degustados por el público asistente. Ese día se abrió la carbonera y a lo largo de esos días previos hubo charlas, juegos infantiles, diversos talleres y actividades de interpretación del patrimonio, con especial relevancia los cuentos relatados por Kike Savoie y la observación de las estrellas y la luna gracias a la excelente interpretación de Juan Vicente Ledesma (Teide Astro).

Gracias a la gente de Vilaflor y a quienes se acercaron a compartir esta entrañable actividad. Gracias a toda la gente que ha publicado fotografías, a quienes realizaron y a quienes disfrutaron de los talleres, a los compañeros de vigilia, a la gente que cocinó para la muestra, a los que nos dejaron este hermoso legado...

Un abrazo

En Vilaflor, el 17 de julio de 2011
Juan Antonio Jorge Peraza


Imágenes de la carbonera:



Imágenes de la Muestra Gastronómica:

8ª Edición de la "Gran Majada", Feria de la almendra en Aripe



El pasado 24 de octubre, en Aripe, celebramos la VIII edición de la Gran Majada. Por fin se ha consolidado, porque hay detrás un grupo de gente que cree en lo que hace, la Asociación Los Poleos, propietarios de almendros y otra gente cercana como yo, que aunque no tengo almendros, creo que es un proyecto muy interesante. Yo veo en este proyecto el homenaje a a la gente que ha cuidado a estos magníficos árboles como si fuesen piezas de jardín. Aparte de su belleza, inigualable a finales de enero en este suroeste tinerfeño, algo que con mucho orgullo muestra la gente de Santiago del Teide con su Ruta del almendro en flor, son generosos y con muy pocos cuidados y sólo con el agua de la lluvia derrochan un fruto rico en aceite y proteínas, algo tan necesario en otras épocas en las que faltaba el sustento.

Actualmente está faltando algo, muchas cosas a las que nos habíamos acostumbrado, cosas materiales que al final sólo son eso, algo que se utiliza y que pierde sentido cuando ya no se tiene. Los almendros son como una forma de ser, son generosidad, son belleza, siguen altivos aún después de haberlos abandonado por "otras cosas". Son la imagen de las medianías del suroeste de Tenerife, una ejemplar imagen muchas veces sobre malpaíses secos y ásperos. Esta actividad, la Feria de la Almendra, o la Ruta del Almendro en Flor, la Apañada de Vilaflor con fines solidarios, unas jornadas técnicas dedicadas específicamente a este cultivo que inexplicablemente dejaron de hacerse, son el homenaje a un espíritu que no debiera de perderse: el de la constancia, la austeridad, aquel que, de los pueblos, a veces sólo pervive en su paisaje.

Concurren los reposteros y reposteras artesanales del sur para mostrar y vender sus productos, principalmente relacionados con la almendra. También se escenifican estampas costumbristas relacionadas con las labores agrícolas de la almendra, como el vareado.

Organiza: Asociación agrícola Los Poleos, Ayuntamiento de Guía de Isora, Cabildo de Tenerife (Turismo de Tenerife y Agricultura y Desarrollo Rural), Asociación de Vecinos de Aripe
Colaboran: Tenerife Rural, Cit Sur, Bodegas Bilma, Cooperativa Coagisora


"Apañada de la Almendra", tercera edición



Este sábado 2 de octubre tuvo lugar la "Apañada de la almendra" en Vilaflor, que ya se lleva organizando por el Ayuntamiento de Vilaflor de Chasna desde hace ya tres años, dando excelentes resultados. El punto de encuentro fue la plaza de Vilaflor por la mañana, adonde acudió un grupo diverso de personas voluntarias provenientes de distintas partes de la Isla, para ir caminando hasta una finca cuyos propietarios se brindaron para recoger sus almendras, comenzando por el “vareado” de los árboles y la recogida de sus frutos del suelo.

Han colaborado en esta actividad la Asociación Agrícola “Los Poleos”, una entidad enclavada en el sur y suroeste de Tenerife dedicada a la conservación y aprovechamiento de los frutales de secano, como la penca, las higueras o los almendros. También lo hizo el Cabildo de Tenerife a través de sus áreas de Agricultura y Desarrollo Rural y Turismo de Tenerife. Otras instituciones como Tenerife Rural y el CIT del Sur asumieron una función importantísima de difusión y publicidad.

Los más de cien kgs. de almendras recogidas se venderán en “La Gran Majada”, la Feria de la Almendra de Aripe, en Guía de Isora, a celebrar el próximo 24 de octubre, y el dinero que se obtenga de esta venta se enviará al hospital que fundó el Santo Hermano Pedro en Antigua, Guatemala. La actividad ha constituido una oportunidad para vincular el rescate de actividades tradicionales como la recogida de este fruto a un fin solidario que, con gran modestia, pretende dar continuidad a la importante labor desarrollada por el Hermano Pedro en el país que lo recibió en Centroamérica. Con ella, el pueblo de Vilaflor, del que era originario el Santo Hermano Pedro, cumple cada año con el compromiso de honrar su figura.

En Vilaflor de Chasna, lunes 4 de octubre de 2010
Juan Antonio Jorge Peraza

Ensayo para cualquiera

Caballero, el que informa, agente de desarrollo rural, tiene el gusto de llevarle noticias nuevas de un mundo antiguo, ni viejo ni olvidado, sólo antiguo; espacio para crecer por dentro, mundo rural del que usted, como yo, se ha enamorado.

Quiero decirle que, desde el inicio de mi visita, he tenido tiempo de hacerme mayor y de besar una infancia de carros de verga, juegos de pencas, de piruetas sobre el jable…

Hace once años, a fecha de hoy, que abandoné La Laguna de paseos llanos, noches de tuna, de cosmopolita tililar entre majos, bimbaches, gomeros; La Laguna de guachinches e inciensos donde anclé la adolescencia.

Como agente de desarrollo he tenido la oportunidad de inmiscuirme en la Trilla del Tanque, en San José de los Llanos; sólo como rescate etnográfico, porque los caballos siguen volando sobre la parva; sólo ellos, nuestra gente y los pocos mulos y burros que aún campean por nuestras medianías. He podido imaginar los cuentos y risas que acompañaban el velo de los frescales, dentro del mismo aire caliente con que las noches de estío dan cobijo a la tertulia.

Puedo informar que La Siega en Icod El Alto está asegurada, porque una estirpe de porteadores lleva consigo la tradición de los cochineros, a tiempo mercaderes y a tiempo campesinos, hacedores de un vergel agrícola que va desde los Campeches hasta los vértices de Tigaiga. Con los icodalteros hemos hecho de la siega algo más que un acto de homenaje anual a la Virgen del Buen Viaje. La hemos devuelto a la isla de Tenerife como una estampa que embellece la mirada, como es, entre el cimbrear de las espigas, gente segando en el campo, algo tan simple y cada vez más inusual.

Pero con los cochineros nos hemos animado a pasar la cumbre, en una actividad llena de magia que nos evoca el trasiego a pie de multitud de gentes, enseres, animales y mucho trabajo, incalculable. Con "Al Paso de la Cumbre", escenificación del trueque, sobre los municipios de Santiago del Teide, Garachico y El Tanque, hemos imaginado el bullicio de semillas que viajaban por la isla mejorando su fertilidad con cada aire nuevo; el pescado, el azafrán, las batatas o el ñame masquero, el centeno de Aponte, las cebollas de Carrizal o de Guayonje, multitud de tesoros que vemos representados en "Al Paso de la Cumbre" y que sólo se valoran cuando se pierden, como los buenos amigos.

La lejana Chasna o Acentejo, Chamorga, Taburco…, idolatrados cobijos, cuevas, abruptos pasos, evocan una época en la que los montes recogían multitud de senderos o refugios, muchas veces improvisados, para atenuar el esfuerzo de una población necesitada de recursos que no dudaba en ”echarse al monte” para acceder a otras comarcas a realizar el trueque.

Caballero, en estos años he regresado en el tiempo para traer multitud de estampas costumbristas, cotidianas, colosales, como es el humo inundando los panales o la leche de cabra hirviendo en un mar de espuma, todo ello recreado en un entorno prodigioso de callejones de piedra, lagares henchidos de olor a mosto y el "Día de las Tradiciones" de Chirche, en Guía de Isora, se abre como una puerta al pasado, cada vez con más curiosos, como si lo antiguo quisiera no perderse en el fragor del cemento y la globalización. Así, alegra el bullicio de las aguadoras acarreando cacharros y oblongas barricas que se combinan, en una plástica colorida y atemporal, con la imagen de la cera convirtiéndose en velas o la parva en trigo, o el café en meloso sabor de mistela.

Seguramente han sido muchos años para tan poco quehacer por nuestra etnografía, pues es tan fugaz la diáspora de nuestras costumbres, que sólo un año es como una vida, que un lustro es como un siglo, que cada uno de nuestros actuales ancianos es como un barco que al naufragar se lleva una preciada carga, irrepetible, porque son múltiples los nexos, las luchas, las galerías, los senderos, los proyectos, los amores, las idiosincracias locales de nuestra isla. Cuando pasen otros once años ya habrán encallado muchos bajeles, muchos archivos vivos de nuestra historia, una historia diversa y rica: seca la del sur, más húmeda la del norte, pero igual de mágicas, con desiertos que nos acercan a África y con selvas que se desprendieron de Europa.

Aún con la pesadumbre de ver cómo se nos van los hacedores de nuestra cultura, he podido vivir las Carboneras de Vilaflor, con los discípulos de un personaje recientemente desaparecido que llamaban Murga, y cuyos descendientes siguen luchando para que no se pierda el aprovechamiento forestal que dio de comer a tanta gente chasnera, y de Daute, esperancera y de todos lados, porque en todos lados vieron el carbón como el insinuante aviso del potaje, y así los estacones, y la brea o los mullidos picores que salpicaban en los colchones de pinocha. De todo ello recuerdan los que cada año reviven su vínculo con el monte y hacen vigilia junto a las Carboneras en Vilaflor.

De todo lo expuesto, Caballero, dan fe los cientos de personas que se acercan cada año hasta estas muestras de nuestra etnografía.

Me he acercado a usted para solicitar su colaboración en la lucha necesaria para que no perdamos nuestra historia, y especialmente nuestra forma de ser. No se imagina lo que he descubierto entre nuestra gente, que me ha ayudado a comprender cómo se pudo soportar un tributo de sangre o cómo podemos decir sin dolor que somos un pueblo emigrante, o cómo se han levantado miles de bancales, cómo se puede llorar con una malagueña, o lo que significa una madre canaria.

En la línea de esta disertación, más parecida a un informe técnico que a una presentación, sólo me queda decirle, Caballero, que podría informar sobre múltiples historias que definen nuestra isla, pero seguro que usted ya las conoce y son las que le motivan a seguir luchando por el bienestar de sus protagonistas.

Sin más, aprovecho para enviarle un afectuoso abrazo, que me suena más natural que unos cordiales saludos.

En Tenerife, a 27 de febrero de 2008
Juan Antonio Jorge Peraza

ACTIVIDADES DE RESCATE ETNOGRÁFICO


Reviviendo las costumbres y tradiciones campesinas

¿Cómo hacer que las costumbres y tradiciones más auténticas no se pierdan en la vorágine cultural de la globalización actual? ¿Cómo implicar a los habitantes de un lugar en la preservación de su propio patrimonio etnográfico? La misión no es sencilla y requiere de propuestas imaginativas y originales más allá de la labor recopilatoria de museos e investigadores. Las manifestaciones de rescate etnográfico, cada día más numerosas en Tenerife, son una de estas fórmulas. El éxito que obtienen estas combinaciones de acontecimiento cultural y festividad popular han impulsado su desarrollo en la Isla.

La Ley de Patrimonio Histórico de Canarias, de 1999, recoge la necesidad de “recopilar y salvaguardar la información relativa a los bienes etnográficos que no constituyan objetos materiales, tales como el patrimonio oral relativo a usos y costumbres, tradiciones, técnicas y conocimientos, para su transmisión a las generaciones futuras, promoviendo para ello su investigación y documentación”.

En esa misma Ley se define el patrimonio etnográfico de Canarias como el compuesto por “todos los bienes muebles e inmuebles, los conocimientos, técnicas y actividades y formas de expresión y transmisión, que son testimonios y expresión relevante de la cultura tradicional del pueblo canario: oficios, habilidades y técnicas relacionadas con la producción y manipulación de materiales y recursos naturales; las manifestaciones de la cultura tradicional y su soporte comunicativo: medicinas y remedios populares, el patrimonio oral, folclore musical en general, indumentaria y gastronomía; las manifestaciones relativas a juegos, fiestas, bailes y diversiones tradicionales; los deportes (...), etc.”.

Es en este ámbito donde se sitúan las actividades de rescate etnográfico, dirigidas a “recuperar” aquellas costumbres y tradiciones que, vinculadas de forma mayoritaria al mundo rural, han desaparecido, o están a punto de hacerlo, bajo el ímpetu de la vida moderna y urbana. Y aunque el concepto alude a todas aquellas tareas encaminadas a conservar o recuperar los elementos intangibles del patrimonio histórico de una sociedad, que son precisamente los que mejor la definen e identifican; en un sentido más acotado el rescate etnográfico hace referencia a hacer “revivir”, a través de la escenificación, ciertas formas de cultura popular que constituyen auténticas señas de identidad de un pueblo.

Juan Antonio Jorge Peraza, Agente de Desarrollo Rural de profesión, es uno de los más destacados impulsores de las actividades de rescate etnográfico en Tenerife. Para este “dinamizador de proyectos locales”, como gusta definirse, el rescate etnográfico es mucho más que una manifestación más o menos festiva del acervo tradicional de nuestra sociedad.

“Su principal interés”, asegura, “reside en su potencial como instrumento de promoción de la autoestima de los habitantes de nuestro entorno rural”. Para Jorge Peraza, este tipo de actividades pone en valor los usos y costumbres domésticos de los vecinos, estimulando su propio sentimiento de orgullo por lo que los define culturalmente. Por ello, cree que es imprescindible la implicación de los vecinos del lugar, además del posible apoyo institucional, para que las actividades de rescate etnográfico tengan éxito y se sostengan en el tiempo.

Entre los habitantes y visitantes de Tenerife, el interés que despierta este tipo de manifestaciones es creciente, puesto que constituyen una forma de vincularse al territorio y reencontrarse con los elementos que constituyen las señas de identidad propias de la Isla.

El concepto de rescate etnográfico hace referencia a la recuperación, a través de la escenificación, de expresiones de la cultura popular.

(Entrevista publicada en Tenerife Rural, nº 3, 2008)

Día de las Tradiciones en Chirche


El Día de las Tradiciones fue la primera actividad en la que surge un procedimiento de participación comunitaria de forma coordinada. Enclavada en un entorno privilegiado, un núcleo rural declarado como BIC, el Barrio de Chirche me brindó la oportunidad de aplicar una metodología de participación comunitaria asociada al patrimonio, tanto el arquitectónico como el intangible.

A partir del grupo motor, se desarrollaron talleres de investigación sobre la historia local y múltiples aspectos de la zona: topónimos, gastronomía, anécdotas e historias de la población, juegos tradicionales,… a lo que acompañó un programa de excursiones, salidas de campo para conocer otras experiencias similares a la prevista en este proyecto de revalorización patrimonial. Pinolere, una horneada de teja en Teno Alto, la visita a múltiples museos y centros de interés cultural de Tenerife, llevaron a la actividad final.

El Día de las Tradiciones consiste en la recreación de la vida tradicional en un entorno rural de notable belleza arquitectónica bajo un enclave natural, el Barranco de Chirche, de diversas y singulares manifestaciones geomorfológicas. El tercer fin de semana del mes de julio de cada año, la población local se “disfraza” con la indumentaria típica del campesinado isoreño hasta finales del siglo XIX -vestimenta que se confeccionó mediante un taller de costura en el que participaron las mujeres de Aripe-, y se recrean oficios y labores tradicionales.

El acarreo del agua, la trilla del cereal, la vendimia y labores culturales relacionadas con la agricultura y la ganadería, la elaboración de velas con cera de abeja, o de mistela –un licor de café característico del Municipio de Guía de Isora-, son algunas de las muchas estampas costumbristas que se recrean en esta entrañable actividad de rescate etnográfico.

Esta escenificación se suele acompañar de una obra de teatro costumbrista, la apertura de patios y casas tradicionales para mostrar su belleza arquitectónica, o un “baile de cuerdas”, todo un compendio de manifestaciones culturales que llevan al corazón de los visitantes una estampa canaria de singular armonía estética.

En Chirche, octubre de 2009
Juan Antonio Jorge Peraza

La Gran Majada. Feria de la almendra 2009


El domingo 25 de este mes de octubre se llevó a cabo la séptima edición de la Gran Majada, una feria de repostería que se desarrolla en Aripe, en el Municipio de Guía de Isora.

Este acontecimiento está relacionado con un proyecto de rescate de la almendra y otros frutales de secano, iniciativa del Cabildo de Tenerife y de la Asociación Agrícola "Los Poleos", con el que se pretenden potenciar los almendreros, las higueras y en general todo el ambiente de frutales de secano del sur de Tenerife. Esta feria congregó a la mayoría de las reposteras del sur de la Isla y fue organizada conjuntamente por la Asociación de Vecinos de Aripe, la Asociación agrícola "Los Poleos", el Ayuntamiento de Guía de Isora, y las Áreas de Desarrollo Rural y Agricultura y de Turismo del Cabildo de Tenerife. Colaboraron además un buen número de empresas de la zona.

En esta ocasión la feria se complementó con una actividad llevada a cabo en el mes de septiembre, la “Apañada” de las almendras, realizada en el Municipio de Vilaflor de Chasna donde, gracias a la colaboración de personas voluntarias, se recogió una buena cantidad de almendras que se vendieron en la feria con fines benéficos. Este año el dinero se destinará a ayudar en el mantenimiento de un Hospital que fundó el Santo Hermano Pedro en Guatemala. Los vecinos y vecinas de Vilaflor se han unido para realizar esta labor y continuar manteniendo el espíritu de ayuda y solidaridad que caracterizó a este primer santo canario.

El acto tuvo lugar a partir de las 10 horas en la plaza de San Pedro de Aripe, Guía de Isora, donde quedaron abiertos los puestos de las distintas reposteras. A las 13 horas, en los aledaños de la zona de realización del acto, se realizó una escenificación de las labores tradicionales de recogida de la almendra, con el vareo de los árboles, la comida en el campo después del trabajo y el traslado (en este caso hasta la Plaza de San Pedro para su reparto entre el público asistente), acabando con el “derrame” de las almendras en el suelo de la plaza donde se ubica la actividad. Este momento es de crucial impacto entre los niños y niñas que cada año llenan de alegría este entrañable barrio del sur de Tenerife. Un fruto que durante generaciones fue parte indispensable de la dieta de la población local, es ahora motivo de fiesta por un día, en un lugar de espléndidas panorámicas y un entorno rural de singular belleza.




En Guía de Isora, 25 de octubre de 2009
Juan Antonio Jorge Peraza

VI Edición de "Al Paso de La Cumbre"



El domingo 11 de abril tuvo lugar la VI Edición de "Al Paso de la Cumbre", con la escenificación por parte de hombres y mujeres de cómo era el devenir de los caminos y senderos por las islas, hasta hace varias décadas, para el trueque de productos agrícolas, pesqueros, ganaderos y artesanales.

Esta iniciativa de rescate etnográfico se desarrolla en colaboración entre diferentes ayuntamientos de la isla, centrándose el acto en la revalorización patrimonial de los municipios de Santiago del Teide, El Tanque y Garachico, con la participación de personas de dichos municipios, además de Guía de Isora, Adeje, Los Realejos e Icod El Alto. Por vez primera este año se contó con el apoyo de Turismo de Tenerife.

Participaron muchos actores ataviados con los trajes que usaba, en esa época, el campesinado junto con los utensilios y aperos necesarios para el trabajo diario o para la venta de mercancías entre los que se encontraban los caciques, los cabreros, las brujas, los cochineros, las panaderas...

El trabajo de las artesanas de la loza, las pescadoras que ascendían con la frescura de sus productos desde la misma orilla del mar hasta los lugares más insospechados para intercambiarlos, de los cochineros, de los cabreros, de las panaderas, entre otros, son un reflejo del tremendo trabajo y esfuerzo que suponía mantener la economía familiar, no perdiendo de vista un contexto de pobreza, dispersión o falta de transporte, que se veían compensados por un espíritu encomiable, y sobre todo una enorme capacidad de sacrificio que se encontraba, a su vez, con la generosidad de las familias que recibían a quienes se movían por los caminos y pueblos para realizar el trueque.

En esta edición los principales protagonistas fueron un grupo de niños y niñas del Colegio de Santiago del Teide, que con su maestro, Pedro, prepararon su participación tanto en los senderos como, sobre todo, en la escenificación del trueque que tuvo lugar, al final de la jornada, en el Mercadillo del Agricultor de Santiago del Teide.


Mi abuelo vino del Norte

Mi abuelo vino del Norte a buscar semillas. Por lo visto es bueno cambiarlas de sitio, que de vez en cuando las semillas viajen. Bueno, eso le gusta a todo el mundo, conocer gente, ver otros pueblos, jugar a otros juegos. Creo que mi abuelo no buscaba precisamente ver cómo se jugaba en otros sitos, aunque tenía edad para eso cuando pasaba la Cumbre con su padre para buscar semillas. Al fin y al cabo, con doce años seguro que todavía le gustaba echarse a la calle a jugar con los demás chiquillos.

Siempre salían temprano. Su madre decía: “a quien madruga Dios le ayuda”, pero eso no era recompensa para dejar la cama calentita cuando todavía no se veía ni un “fisco” de luz en la ventana. Era duro levantarse tan temprano, pero valía la pena cuando su madre lo despedía montado en la mula como a los demás, como a una persona grande. Era cuando se ponía serio y tieso como un garrote, haciéndose el fuerte. Además, todavía podía haber brujas trasnochadas. Había que aparentar.

Cómo disfruto yo con esas historias de mi abuelo, porque me dibujan lo que había en otra época donde ahora yo voy a jugar con mis compañeros: el Camino del Valle Arriba, la Casa de Esteban el Medianero... Donde nos metíamos muchas veces a escondidas buscando tesoros era en la Casa del Patio, allí sí que me daba miedo. Pero para mi abuelo llegar a estos sitos era una alegría. Podía significar algo dulce después de haber estado comiendo sólo gofio y unas batatas frías que siempre le “enyugaban”. Aunque no todo era amargo; se emociona cuando nombra unas tortitas planas de cebada que le hacía su abuela para los viajes. Cuando salía con su padre hacia las tierras del Sur, esas tortitas eran su gran tesoro. Una vez las cuidó con tanto mimo que una le duró hasta la vuelta. ¡Sería bobo! Con el desconsuelo que pasó…

Según mi abuelo, sólo entendió el por qué de aquellos sacrificios, de tantas horas de montura, del sueño y frío en aquellas madrugadas, cuando pasados muchos años, ya viviendo en el Sur, veía algunos paisanos suyos en sus camionetas, bien trajeados, pero más tristes. Ya venían a lo que venían y se iban al Norte. No se quedaban a dormir en casa de los amigos de Vilaflor o de Guaza. Sólo venían a trabajar y se volvían a sus casas, pero esa forma de viajar no les hacía valorar los primeros rayitos de luz en la cara, cuando ya estaban llegando al Filo. Ver los campos amarillos del Sur era todo un descubrimiento. Qué diferentes eran de las huertas rojas y casi siempre verdes del Tanque o de Las Abiertas.

La amistad, por lo visto, era el mejor pasaporte en esa época, porque no había pensiones, y tener a Señor Agustín en Vilaflor o a Don Frasco en Vera de Erques…eran tantos que eso sí que se me olvida. Esos sí eran amigos, porque sabían de necesidades y por eso siempre agasajaban al padre de mi abuelo como si fuesen familia. Nunca faltaba un “fisco” de paja en el granero para tumbarse al abrigo de una manta canela con una raya blanca que, según mi abuelo, vino de Cuba. Tenía algo que ver con una revolución y unos manbises, o algo así.

Ahora, cuando escucho a mi abuelo, aunque esas historias me las ha contado muchas veces, siento desconsuelo de poder viajar por esos mundos de la Cumbre montado en mi alazán, sobre la albarda que había sido antes de su hermano mayor y antes de su tío. Ahora que recuerdo, fue la misma que yo rompí un día por ver si dentro había algo de valor. Qué pena que hubiese sido tan pequeño en aquel momento, porque ahora no lo habría hecho. Menos mal que ya he crecido.

Creo que antes la gente era más feliz, porque aunque mi abuelo me habla del frío o de que no había juguetes, tenía muchos amigos. En la Cumbre se tropezaban con las mujeres que llevaban el pescado a la cabeza; subían desde Puerto Santiago y a veces llegaban hasta Erjos, sólo para cambiarlo por papas o alguna col, o ñames. Lo que no había en un sitio había que ir a buscarlo a otro, caminando. Mi abuelo siempre se queda repitiendo: ¡caminando! ¡caminando!

Algunas veces se encontraban con los Cochineros de Icod el Alto, con unas cestas que llaman raposas donde traían cochinos chicos que ofrecían a la gente y le decían: ¡fíjese, igualito que su madre! O con el cura, que siempre les daba la bendición y al que luego brindaban con algo, con sus escrituras bajo el brazo y tirando de una burrita parda. Parece que al cura siempre le regalaban las burras más “es rengadas” porque siempre iba él tirando del animal; ir montado era un desespero para la energía del cura. Siempre de un lado a otro para dar misa o los últimos sacramentos a algún moribundo, un rosario en el otro pueblo, siempre iba apurado.

Mi abuelo venía del Norte a buscar semillas, pero dice que la mejor semilla no se la llevó, la sembró en el Sur: su familia. Sus hijos: Manuel, Hilario, Roberto; su mujer, abuela Lucrecia, a la que siempre envía un beso hacia el cielo cuando la nombra, mientras le regala alguna lagrimilla a escondidas.

Yo soy el más enano y creo que tengo una enorme suerte de tener un abuelo, porque escuchar sus historias es como tener un sabio en casa. Él me puede hablar de muchas cosas que ya no están donde yo juego, pero como él me las cuenta yo las veo y mi imaginación hace mayores las historias. Al final yo también puedo hacer magia porque veo otras aventuras donde mis compañeros sólo ven el Camino Real, vacío, medio abandonado. Además, así podré contarle aventuras a mis hijos. Pero bueno, para eso hace falta mucho tiempo.

En Santiago del Teide, 6 de marzo de 2010
Juan Antonio Jorge Peraza

Gabinete de Crisis (Buzanada)

(Obra en 7 actos, estrenada en Buzanada, 20 de junio de 2010)

(Protagonista principal Benigna, 50 años descuidada y tacaña. Su marido, Cipriano, tiene el sonotone averiado, que no arreglan para no gastar)

Acto 1
(Benigna haciendo cuentas)

Entra La Boba: ¡¡Llegó la crisis!!
BENIGNA: ¿Qué crisis ni coño crisis? La crisis… ¿Quién es esa?
BOBA: No sé. Yo sé que en la venta de Candelaria todo el mundo está hablando de la crisis. Pero yo no sé quién es.
BENIGNA: Será alguna cantante.
BOBA: Puei ser ¿Y es guapa?
BENIGNA: Yo qué sé, pos no te digo que yo no sé quién es.
BOBA: Pos yo pensé que usté la conocía.
BENIGNA: Voy a conocer, voy a conocer, con lo liada que estoy yo voy a conocer a nadie. ¿Te dijeron si es de aquí? Nada, nada, déjame seguir aquí con mis cuentas no me líes con esas mujeres de la tele que esas a mi no me dan nada.
BOBA: Pos adiós, seña Benigna, ya le contaré cuando sepa algo más de esa crisis.
(Benigna sigue con las cuentas. Pos sí, que hay perritas, con esto nos da pa comprar un catre nuevo y hasta pa darnos un viaje. Ves, por no dejar ir al Cipriano a la cantina mira como se ahorra. Y el traje, que se aguante, que igual por las fiestas le compro una camisa, hombre, que la del año pasado todavía está buena. Un catre, ¿pa qué quiero yo un catre? pal uso que uno le da, que asegún te acuestas te levantas ¿pa qué quiero yo otro catre?)
(Se retira. Sale a comprar)

Acto 2


MERYLINDA: Buenos días, seña Benigna. ¿A dónde va tan dispuesta?
BENIGNA: ¿A dónde voy a ir? A la venta. Aquí en este pueblo sólo se va a la venta y a la misa. Una mujer casada, por no decir viuda (en voz baja), como yo, a dónde va a ir.
MERYLINDA: Oh, pues qué sé yo, podría ir a la butig esa nueva que han puesto a ver si hay algo ageitadito para usted, o a pasiar, que usted todavía está bien nueva y más que sea pa que la miren.
BENIGNA. ¡Por Dios! Los diablos te lleven, a quién se le ocurre pensar eso, una mujer casada y respetosa como yo. Dios mío y la Virgen de….
MERYLINDA: Bueno, seña Benigna, no se ponga usted así, que es sólo una broma, que hay que darle alegría a la vida, todo no es trabajar y rezar, que luego llega una crisis de esas y se va todo al garete.
BENIGNA: Pos adiós, me voy a ca` Candelaria a ver si arreglo algo para mi Cipriano.
MERYLINDA: Ya usted ve, eso sí que es importante, al marido hay que tenerlo a bien, más que sea por las penitas del corazón que le quitan a uno de vez en cuando (con malicia).
(Benigna se va, pensando: ¿Quién será esa Cristina, esa Crisanta, qué sé yo, algo de crisig es? ¿Y cómo sabe esa que ya mi Crisanto no me jace nada. Esto lo tengo que arreglar yo)

Acto 3

(Cipriano sentado en un sillón echándose un vaso de vino. Se queja de la crisis, del dinero, de que no oye nada. Como esto siga así vamos a tener que volver a trabajar en las galerías)


CIPRIANO: Ajá ¿y a dónde vienes tú asín, de esas manera? Que pareces un carnero emplumado, yo nunca te había visto de esa manera.
BENIGNA: Pos yo vengo de la butishsh esa que han puesto nueva.
CIPRIANO: Mía tu…
BENIGNA: Pero bueno, te gusta… o no te gusta?
CIPRIANO: Pos más bien no, ¿tú no has oído aquello de que aunque la mona se vista de seda…?
(Benigna sale detrás de él amenazándolo con darle un escobazo por malcriado y se queda rezongando: voy a hablar con el cura, yo no me quedo tan tranquila, vaya a saber si ya Cipriano no se fija en mí por culpa de la crisis esa...)

Acto 4

(Visita del Sr. Cura)

CURA: Buenos días Benigna, la paz esté contigo. ¿Qué te pasa que se te ve algo disgustada?
BENIGNA: Y con usted Padre. Pos sí, estoy disgustada porque tengo una duda y no sé a quién preguntarle.
CURA: Pues fíjate, que si es una duda del alma y yo puedo contestarte estaré gustoso de hacerlo. Ahora, si es una pregunta más banal no sé si estaré al día, porque con estos tiempos que corren…
BENIGNA: Pues Padre, que yo llevo tiempo notando que mi Cipriano no…no…nada. ¿Usted me entiende? Y como me he enterado que hay una tal Cristina, rubia, a saber de dónde vino, que tiene a todos los hombres de este pueblo locos perdidos, yo he pensado que igual es que ya no tiene interés por mí.
CURA: Mujer, pues no sabía nada de esa persona, como ya la gente ha perdido el hábito de confesar y hace días que no voy por la Venta de Candelaria, no estoy al tanto. ¿Y de dónde es? (El cura muestra interés)
BENIGNA: Pues yo no sé, padre, sólo sé que me trae de cabeza.
CURA: Bueno, Benigna, de todas maneras, al esposo hay que quererlo hasta que las muerte os separe y quizá te falte un poquito de geitiito para engatusarlo como cuando se enamoró de ti. Tu entiende que el fuego hay que tenerlo siempre encendido porque sinó… ya tu sabes. El huerto siempre tiene que estar regadito.
BENIGNA: Pues será eso Padre, habrá que volver a entonarse una un poco. Muchas gracias Padre y a ver si la Virgen de… me da un poco de luz para arreglar las cosas.
CURA: De acuerdo Benigna, aunque yo te sugiero que no te advoques a la Virgen para esa obra, que al fin y al cabo…hay que guardar un poco de recato. Si puede ser a otro ser celestial pues mejor. Nada, queda en paz y ya nos vemos.
BENIGNA. Gracias Padre, gracias por su bendito consejo.

Acto 5

(Benigna en su patio trastiando, otra vez bien arreglada y entran Boba y Merylinda. Benigna no les da mucha importancia y sigue con lo que está. Comentan que Benigna no invita ni a café, pero la van a fastidiar un poco)


BOBA Y MERYLINDA: Hola Seña Benigna, ¿cómo anda?
BENIGNA: Pos cómo voy a andar, con los pies. Bien te gusta sacarme de mis casillas. Y ustedes ¿Qué buena nueva les trae por esta humilde casa?
MERYLINDA: Pues nada, aquí que venimos del centro cultural, que el alcalde acaba de dar unas noticias, a ver si nos sacamos de encima esta crisis.
BENIGNA: ¿Cómo es eso? ¿Y qué dice el alcalde? ¿Qué noticias son esas?
MERYLINDA: Según el alcalde, para meter esto a camino, la gente tiene que controlar más lo que come, los hombres tienen que ir menos a la cantina y por lo visto hay que ponerse otra vez a coger cochinilla
BENIGNA. ¿A coger cochinilla? Válgame Dios ¿y qué tiene que ver una cosa con la otra?
MERYLINDA: Pues no sé, eso dice el alcalde, y usted sabe que él es bien estudiado y busca lo mejor pal pueblo. Por algo será. Nada, no la molestamos más, que seguro que está muy ocupada con sus cuentas, como usted no tiene problema de crisis. ¡Ay!, por allá abajo parece que huele a café, vámonos Boba. Adiós Seña Benigna.
BENIGNA: Adiós. Que les aproveche el café.
(Benigna se queda refunfuñando: esta fisgona, ¿cómo sabe ella que el Cipriano me tiene a dos velas? Esto hay que arreglarlo, pues si el alcalde dice que hay que coger cochinilla, coger cochinilla.)

Acto 6

(El marido bebiéndose la taza leche y entra Benigna preparada para coger cochinilla, con todos los atarecos)

CIPRIANO: Ajá ¿y a dónde vas hoy preparada pa`coger cochinilla? Si ya hace tiempo eso está todo seco?
BENIGNA: Ay, Ay Virgen de…. ¡Que está todo seco! ¡que está todo seco! Bien me lo decía el padre, que si el jardín no se riega. A mi me da algo. Ay Ay, me falta el aire. Cipriano, búscame el jalador del aire, que voy a estirar la pata.
(Cipriano va a ayudar a su mujer sin mucha sangre, y cuando se acerca a subir del suelo, ella lo agarra y lo aperruña. Hay un estropicio de sillas y telas, se les tapa)

Acto 7

(Benigna camina muy presumida por la calle y se encuentra con Merylinda)

MERYLINDA: Buenos días, Seña Benigna. (triste)
BENIGNA: Buenos días, Merylinda. (sonriente)
MERYLINDA: Aquí andamos, a ver qué sacamos, porque parece que con lo que dice el alcalde no funciona porque la cosa sigue igual, y aquí no hay quien levante nada.
(Benigna sonríe con malicia)
BENIGNA: Usted dirá lo que quiera pero a mí la cochinilla bien que me ha venido. (Se gira hacia el público). Como a mí me fue bien, doy el consejo: pa ti y para todas aquellas que me están viendo, y que parece que están pasando penas, cuando llegue una crisis de esas, si no sirve pa una cosa sirve pa otra, asín es que si el huertito ya se está secando,


¡TODO EL MUNDO A COGER COCHINILLA!

Juan Antonio Jorge Peraza

Encuentros intergeneracionales "Asomadas al Ere" (Guía de Isora, Arico y Santa Úrsula)



"Asomadas al Ere"

La transformación actual del territorio, que inexorablemente incide en los municipios eminentemente rurales como todavía lo es Villa de Arico, entre otros, va dando paso hacia otras fórmulas ya implantadas en el entorno insular. No se puede renunciar a la pretensión de que esta evolución se produzca de la manera más armoniosa y coherente que seamos capaces de desarrollar, buscando estrategias que garanticen la pervivencia de usos y costumbres que, aún en convivencia con los nuevos ejes socioeconómicos, ayuden al mantenimiento del espacio y del equilibrio social, persiguiendo como objetivo final el desarrollo sostenible y armónico con el medio natural.

Los encuentros de expertos que hemos impulsado en diversos lugares (Guía de Isora, Arico y Santa Úrsula), que llevan por título “Asomadas al Ere”, consisten en la puesta en común de las propuestas y percepciones entre grupos de personas que han adquirido sus conocimientos del uso del territorio a través de la transmisión oral o de su propia experiencia personal, que dialogan con otras cuya percepción del uso del espacio proviene del estudio y análisis que propicia el rigor científico. Se convoca a mujeres y hombres, a jóvenes y mayores, a “sabios de la tierra”, a científicos y técnicos, de modo que tengan presencia las percepciones de personas representativas de distintas condiciones y visiones dentro de las comunidades, fomentando el encuentro intergeneracional y de género en el estudio y debate sobre el desarrollo de los entornos rurales.

El encuentro de estos colectivos se ha pretendido que tenga carácter de consultivo, de hecho los consideramos un “Consejo Consultivo”. A través de mesas de trabajo con sus respectivos moderadores, se tratan diversos aspectos relacionados con el aprovechamiento de los recursos, fórmulas de convivencia sociedad-espacio físico, resolución de conflictos, tradiciones, usos y costumbres, evolución y asimilación de nuevas tendencias, etc. De estos sustanciosos encuentros se podrían derivar fórmulas que ayuden al diseño de un desarrollo ordenado del entramado socioeconómico de los municipios, no sólo en su planeamiento, sino en las políticas sociales y estrategias de desarrollo comunitario que faciliten la armonía entre un territorio abocado a numerosos cambios y una sociedad que será la encargada de mantener las líneas básicas de sostenibilidad, progreso y afianzamiento de los rasgos de identidad local.

Es importante el objetivo de contribuir al rescate y revalorización de modos tradicionales de intervención utilizados en épocas no muy lejanas pero en rápida desaparición, que mantenían un sano equilibrio entre el ser humano y el medio físico y que pueden servir para contrarrestar la imposición de un sistema socioeconómico y cultural que fomenta como “valores” el consumismo, hábitos egoístas en la vida social o la infravaloración del medio natural.

Dada la similitud entre las características de toda la sociedad sureña hasta hace varias décadas, en las “asomadas” se tiene en cuenta la opinión de personas cuya experiencia y conocimiento hayan sido adquiridos en diversos municipios, pero que precisamente por haber sufrido rápidos y bruscos cambios en su entorno más cercano, bien podrían ofrecer su experiencia para también aprender de errores y acciones desarrolladas en esos diversos lugares de la isla.

A los debates pueden asistir personas interesadas, pero como observadoras de las reflexiones y el diálogo entre los contertulios, para dar coherencia a la filosofía de las “Asomadas al Ere” en tanto que encuentro de expertos con carácter consultivo.

El trabajo de cada mesa es grabado con medios audiovisuales para su posterior divulgación y garantizar con ello la transmisión de conocimientos, especialmente dando valor a la “transmisión oral” como recurso para el aprovechamiento de la experiencia y el saber popular para la gestión del territorio, ayudando consiguientemente en el progreso y bienestar de la sociedad. La percepción de esta experiencia por parte de los participantes y asistentes ha sido muy buena, demostrada en la expectación que las mesas han creado entre los distintos públicos presentes, al ser una práctica que, aún siendo ancestral y procedente de las usuales conversaciones entre familiares de distintas generaciones, o los típicos “mentideros” (encuentros no programados de personas en la calle para hablar), actualmente está cada vez más en desuso.

Estos talleres revalorizan formas de encuentro familiar y social en general, para transmitir usos y costumbres que, en definitiva, son las señas de identidad que definen y conforman a los pueblos.


En Arico, 29 de diciembre de 2008
Juan Antonio Jorge Peraza

Baile de Piñata, Teno Alto


Cuando dejé mi casa en Taucho, camino de Teno Alto, ya sabía que algo bueno me esperaba. El Baile de Piñata de ese lugar siempre me había atraído, y por eso salía con una jiribilla en el cuerpo que me recordaba a otros tiempos, tiempos juveniles en los que la ilusión de la fiesta se centraba en los bailes y sus concurrentes. Por eso, mientras discurría sobre los malpaíses de Guía de Isora y de Santiago del Teide, ya tenía la chispa de alegría que te lleva ligerito cuando buscas algo con ilusión. Ese momento ha quedado bien reflejado por nuestra gente cuando describen la “ida” a la fiesta con un alegre:

- ¿a dónde vas?
- ¡¡a la fiesta!!

y un no tan exultante:

- ¿de dónde vienes?
- de la fiesta.

Ya en la Degollada de Cherfe comenzó el presagio. Siempre el avistamiento, en esta ocasión con la imaginación, de la mítica Masca, es un deleite para los sentidos.

Entrar a Teno por su sur es como volar sobre los barrancos, es el privilegio de avistar un bosque de palmeras que con los años se ha fundido cromáticamente con los tejados marrones y los pequeños huertos de verdes surcos. Trazar el barranco desde el aire en un zigzag misterioso nos puede abrir el ansia de abrazar el atlántico; y por él a las islas del atardecer tinerfeño, La Gomera, La Palma, El Hierro, los tiempos de fuga hacia otras tierras para vaciar el hambre, las Américas del Valbanera, la de las cartas de ilusión y añoranza de quienes emigraron.

Una espesa niebla mezclada con las luces de mi montura y el recuerdo de mis hijos me hizo volver de este ensueño de Masca. Pero ya había pasado el dintel. Del presente sólo quedaba una carretera mojada, con una multitud de curvas y la certeza de que un despiste me habría hecho dibujar de golpe todo el vuelo que antes había soñado. Esa carretera de Masca para mí tiene nombre propio: Pérez, un ser maravilloso al que tuve el gran placer de conocer. Era uno de esos alcaldes pedáneos que se desvivían por mejorar las condiciones de vida de su vecindad sólo a cambio de satisfacción, sólo por la vocación de hacer felices a los demás.

Teno ya se me ha metido en el cuerpo cuando me encuentro con los amigos que me han invitado a este “baile”, Ángel y Marta. También ellos parecen estar enajenados; en sus ojillos creo ver el brillo inocente de quien espera algo agradable en el tiempo más inmediato.

Las mujeres son quienes ocupan la mayor cantidad de sillas alrededor de la sala y prestan su mejor disposición a quienes cortésmente las invitan a bailar. Se mezclan las folías con otros sones de infantil evocación como las rancheras o los interminables popurrís en los que “subíamos al monte de belingo”, “bebíamos leche merengada” o “nos quedábamos sin farola por falta de gas”.

La Isa siempre va delante, calentando las gargantas y vistiéndonos con un traje que nos cubre a todos, como una bandera que a todos nos representa. La Isa es un carácter que unifica a Canarias y a la vez distingue a cada Isla; las acerca, las describe con la misma alegría y en cambio es auténtica y distinta en cada una. Pudiera ser la mejor definición de un archipiélago con alma de crisol donde el baile gira y brilla con aires aborígenes y americanos, portugueses, manchegos, andaluces…

Los danzarines tropezaban sin intención continuamente; los vasos al aire, las “cuerdas” sobre un improvisado escenario hecho con las mismas mesas que sirven para jugar al dómino o para hacer la costura, o para el juego de los niños durante las tardes frías y eternas de Teno. El caso es que se vean para que sea la música quien presida. Las parrandas parecen ser las mismas que hace treinta, cincuenta años. Esta vez vinieron desde el Valle de la Orotava, Tacoronte, desde la cercana Buenavista, desde el más inesperado rincón de la Isla.

La intención original que me llevó a este entrañable pago a través de una genial propuesta de Turismo de Tenerife por incorporar fiestas y tradiciones a la diversa oferta turística de la Isla, se vio truncada por momentos. Ésta no era una actividad de rescate etnográfico a las que suelo estar acostumbrado. Ésta era como un fósil viviente de nuestra cultura, una de las caras del espíritu de un pueblo que no entiende de fronteras; la única ha sido el mar, un mar que nunca ha dejado de unir.

Los niños bailan con sus abuelas, con sus madres, las hermanas con sus hermanas, los de Teno con los de Santa Cruz…nadie es extraño, y mientras la armonía y la alegría llenan el espacio, una energía telúrica hace que todo gire en torno a la multicolor y enigmática piñata.

La sabiduría de su creador, Don Pedro, el “tejero”, parece poner orden en la esencia del baile. Como un acto de respeto y admiración, los foráneos dan prioridad a la gente del lugar para bailar el tajaraste. Son conscientes de que ellas y ellos son quienes lo han conservado, un encantador tajaraste en círculo que hace competir a los bailadores y a las “cuerdas”, ensamblados en una carrera frenética que acaba con el abandono por cansancio de alguno de los bandos.

Con la nobleza de la “gente buena”, unas veces ganan unos u otros, pero eso no importa, lo que importa es ser parte de la fiesta, compartir con visitantes y vecinos una armonía que se ha irradiado a los más jóvenes y aún hoy, en una época de tantos cambios y desarraigos, luce en Teno Alto como una bendición, un tesoro que tiene forma de piñata.

Ese es el espíritu de nuestro carnaval, sin alardes ni ostentosidades. Es el espíritu de nuestro pueblo: sencillo, abierto y festivo, joven, entrañable y respetuoso.

La niebla me acompañó todo el camino de vuelta. Era la vuelta a otra isla y a otro tiempo, a las formas que rigen el ritmo cotidiano. Pero esta visita a nuestro pasado vivo ha alimentado sobremanera mi espíritu, me ha insuflado nuevos aires para un maduro sentimiento, el de trabajar por el mantenimiento y la difusión de las tradiciones en Tenerife, por irradiar y compartir una maravillosa forma de vivir la Isla.

En Teno Alto, el 20 de febrero de 2010
Juan Antonio Jorge Peraza