La Siega. Una estampa más a la que quizá no lleguen nuestros hijos. Ese punto de unión entre pasado y una realidad donde cada vez somos menos activos. Lo protegido, lo que no se cultiva, la tierra que se pierde, el alma colectiva que se vende al deporte de ser cada vez menos operativo, a la pasividad. 
Que suerte vivir La Siega, la mansedumbre de los trigos, la identidad que no puedes arrancarte, porque pasa de corazón a corazón. 
La Siega que sorteará generaciones hasta encontrar la sensata, cuando alguna vez la nostalgia nos evoque la fuerza de un pueblo abnegado; el pueblo de los bancales en el acantilado, el de las galerías y el peligro de lo inminente, el del honor que le hace simple y diferente, cual océano de universalidad.

Martin se fue como caballo alado buscando el infinito. Ya no nos acompañó a nuestro Al paso de la cumbre, porque ya él pasó su propio umbral de lo físico. Y se llevó su gracia y su fragancia, miles de avatares en su memoria prodigiosa y su talante icolaltero. Quedan pocos jinetes de la amistad y el compromiso, pero nos queda su hermoso recuerdo, nos queda el inmenso privilegio de haber pasado con él la cumbre de la mediocridad, porque Martín era único, hábil valedor de lo que ser humano significa. Espiritualmente, mañana seguirá Martin pasando la cumbre con quienes vamos a rendir homenaje a cuantos nos han definido como pueblo


¡¡Al Paso de la Cumbre!! Domingo 2 de julio. XII edición. Escenificación de rescate etnográfico para mostrar valores del mundo rural tinerfeño.Actividades como el trueque a través de la dorsal de Abeque y en tres municipios arraigados a sus señas de identidad ya la lucha por al subsistencia.
Remendando los balayos se eternizan las tardes, mis ansias crecen para que llegue el día en el que pasaré la cumbre. Esa madrugada seré feliz, ayudando temprano con los últimos atillos, calentándome la barriga con café, como la gente grande.
Desde que tuve luces siempre vi a mi gente madrugar: a mis abuelos, mis tios, ¡a mi padre!…Algunas veces creo verlo, muy serio, albardando la mula con diligencia y un cuidado infinito. Era una compañera fiel. "Era sus pies y sus manos para traer el pan a la casa", decía siempre.
Sobre el balayo los ñames, los puerros, las alas de la col abierta. Todo cabe en mi cabeza: "el género", la ilusión, toda la inocencia,…los recuerdos.
Así, a golpes de inquietud, llegará la mañana de mi primer paso de la cumbre; servirá para enseñarle a la gente como se vivía antes, como se pasaban los caminos con sacrificio, algunas veces con alegría, que yo veo a las mujeres con fuertes “cantigas” y más de uno hasta “templado”.
El domingo será mi primer paso de la cumbre, haremos el trueque…Nada, sigo remendando los balayos, que se me va el santo al cielo.




En la piel del territorio oriental, donde la isla tiende su mano de mar hacia el continente, Tenerife tiene en su suerte el milagro de un macizo enigmático, verde: Anaga. 
Anaga es un espíritu que voló con fuerza indomable, volteando riscos, escudriñando cortinas de agua en la laurisilva, oteando el mar, siempre esperando, siempre anhelando no perder la libertad.
De Portugal, vascos, majoreros, de la Italia, historias de naufragios, arribadas cálidas, idas y venidas de la América en el alma. Así es Anaga, patio con helechas, caricia de brisa en la ventana, alguien que te mira y sientes un abrazo antiguo, la complicidad de lazos guanches. 
Si el océano dijese alguna vez de lo que fuese testigo. Si las cuevas perdieran su mordaza de oscuro silencio. Si los riscos se pronunciasen, nos hablarían de esplendor, de la fuerza que se presiente sobre los perfiles, pasos y evocaciones de Anaga.



Homenaje a la cerámica canaria. VIII Jornadas etnográficas Pablo García Marrero. Fasnia. Marzo de 2017

“Bruñir de siglos.” Homenaje al mundo de la cerámica canaria.

Siglos de paciencia. El mismo pensamiento. Casi Idénticas manos.
Desde el barrizal sumiso donde se presienten las formas y se definen los usos, ya se va blandiendo el espíritu artesano. El Mazapé, Los Charcos, Los Barros, La Hondura... Manos humildes, laboriosas, esgrimen en el barro el íntimo boceto de sus magines inquietos.
Acompañan las mismas alpizpas, los mismos vencejos, iguales cernícalos escudriñando desde la altura.

Poco a poco la mesura se vierte en giros, venciendo a la gravedad con su tesón, levantándose en una espiral de perfiles. Así se yerguen los gánigos, los cazos, los cuencos, los sueños. Con ilusión, con fuerzas. La de la tierra, la del agua, la fuerza de los espíritus libres.

           La evolución de las formas, usos nuevos, otras manos. Hay cosas que cambian, como el solar recóndito donde nace el  sol cada día, pero nunca la eterna fusión de la materia cuando la roza lo humano.


           El alma de los barrancos de arena, el brillo rojo de los almagres, el susurro de los callados limando asperezas, conformando hermosas texturas llamadas a la caricia...son siglos de encuentro entre la modernidad y lo aborigen, la artesanía y el arte, lo cotidiano y la magia, los contenidos y el vientre cerámico donde guardar las cosas.


En el geito de nuestras actuales manos alfareras se intuye la maestría de seres que ya no están, pero que dejaron su impronta de labor de barro, arena, dulzura y fuego. San Miguel, La Atalaya, Teguedite, el Cercado, el Farrobo, la Cisnera, Candelaria, Arguayo, Artenara...espacios para un encuentro ancestral, un permanente alfar donde conviven las manos, los corazones, gente y tiempo llegados hoy a Fasnia para recibir nuestro más sincero y fraternal agradecimiento.








Recordando el Baile de Piñata de Teno Alto

Cuando dejé mi casa en Taucho, camino de Teno Alto, ya sabía que algo bueno me esperaba. El Baile de Piñata de ese lugar siempre me había atraído, y por eso salía con una jiribilla en el cuerpo que me recordaba a otros tiempos, tiempos juveniles en los que la ilusión de la fiesta se centraba en los bailes y sus concurrentes. Por eso, mientras discurría sobre los malpaíses de Guía de Isora y de Santiago del Teide, ya tenía la chispa de alegría que te lleva ligerito cuando buscas algo con ilusión.
Ya en la Degollada de Cherfe comenzó el presagio. Siempre el avistamiento, en esta ocasión con la imaginación, de la mítica Masca, es un deleite para los sentidos.
Entrar a Teno por su sur es como volar sobre los barrancos, es el privilegio de avistar un bosque de palmeras que con los años se ha fundido cromáticamente con los tejados marrones y los pequeños huertos de verdes surcos. Trazar el barranco desde el aire en un zigzag misterioso nos puede abrir el ansia de abrazar el atlántico; y por él a las islas del atardecer tinerfeño, La Gomera, La Palma, El Hierro, los tiempos de fuga hacia otras tierras para vaciar el hambre, las Américas del Valbanera, la de las cartas de ilusión y añoranza de quienes emigraron.
Una espesa niebla mezclada con las luces de mi montura y el recuerdo de mis hijos me hizo volver de este ensueño de Masca. Pero ya había pasado el dintel. Del presente solo quedaba una carretera mojada, con una multitud de curvas y la certeza de que un despiste me habría hecho dibujar de golpe todo el vuelo que antes había soñado. Esa carretera de Masca para mí tiene nombre propio: Pérez, un ser maravilloso al que tuve el gran placer de conocer.  Era uno de esos alcaldes pedáneos que se desvivían por mejorar las condiciones de vida de  su  vecindad sólo a cambio de satisfacción, sólo por la vocación de hacer felices a los demás.
Teno ya se me ha metido en el cuerpo cuando me encuentro con los amigos que me han invitado a este “baile”, Ángel y Marta. También ellos parecen estar enajenados; en sus ojillos creo ver el brillo inocente de quien espera algo agradable en el tiempo más inmediato.
Las mujeres son quienes ocupan la mayor cantidad de sillas alrededor de la sala y prestan su mejor disposición a quienes cortésmente las invitan a bailar. Se mezclan las folías con otros sones de infantil evocación como las rancheras o los interminables popurrís en los que “subíamos al monte de belingo”, “bebíamos leche merengada” o “nos quedábamos sin farola por falta de gas”.
La Isa siempre va delante, calentando las gargantas y vistiéndonos con un traje que nos cubre a todos, como una bandera que a todos nos representa. La Isa es un carácter que unifica a Canarias y a la vez distingue a cada Isla; las acerca, las describe con la misma alegría y en cambio es auténtica y distinta en cada una. Pudiera ser la mejor definición de un archipiélago con alma de crisol donde el baile gira y brilla con aires aborígenes y americanos, portugueses, manchegos, andaluces…
Los danzarines tropezaban sin intención continuamente; los vasos al aire, las “cuerdas” sobre un improvisado escenario hecho con las mismas mesas que sirven para jugar al dómino o para hacer la costura, o para el juego de los niños durante las tardes frías y eternas de Teno. El caso es que se vean para que sea la música quien presida. Las parrandas parecen ser las mismas que hace treinta, cincuenta años. Esta vez vinieron desde el Valle de la Orotava, Tacoronte, desde la cercana Buenavista, desde el más inesperado rincón de la Isla.
La intención original que me llevó a este entrañable pago a través de una genial propuesta de Turismo de Tenerife por incorporar fiestas y tradiciones a la diversa oferta turística de la Isla, se volvió una inolvidable experiencia. Esta no era una actividad de rescate etnográfico a las que suelo estar acostumbrado. Esta era como un fósil viviente de nuestra cultura, una de las caras del espíritu de un pueblo que no entiende de fronteras; la única ha sido el mar, un mar que nunca ha dejado de unir.
Los niños bailan con sus abuelas, con sus madres, las hermanas con sus hermanas, los de Teno con los de Santa Cruz…nadie es extraño, y mientras la armonía y la alegría llenan el espacio, una energía telúrica hace que todo gire en torno a la multicolor y enigmática piñata que cada año elabora Don Pedro, “el tejero”.
 Como un acto de respeto y admiración, los foráneos dan prioridad a la gente de lugar para bailar el tajaraste. Son conscientes de que ellas y ellos son quienes lo han conservado, un encantador tajaraste en círculo que hace competir a los bailadores y a las “cuerdas”, ensamblados  en una carrera frenética que acaba con el abandono por cansancio de alguno de los bandos.
Con la nobleza de la “gente buena”, unas veces ganan unos u otros, pero eso no importa, lo que importa es ser parte de la fiesta, compartir con visitantes y vecinos una armonía que se ha irradiado a los más jóvenes y aún hoy, en una época de tantos cambios y desarraigos, luce en Teno Alto como una bendición, un tesoro que tiene forma de piñata.
Ese es el espíritu de nuestro carnaval, sin alardes ni ostentosidades. Es el espíritu de nuestro pueblo: sencillo, abierto y festivo, joven y respetuoso.
La niebla me acompañó todo el camino de vuelta. Era la vuelta a otra isla y a otro tiempo, a las formas que rigen el ritmo cotidiano. Pero esta visita a nuestro pasado vivo ha alimentado sobremanera mi espíritu, me ha insuflado nuevos aires para un maduro sentimiento, el de trabajar por el mantenimiento y la difusión de las tradiciones en Tenerife, el de irradiar y compartir las maravillosas forma de Vivir una Isla.   


Juan Antonio Jorge Peraza, Tenerife, a 20 de febrero de 2010


Recuerdo para un entrañable antropólogo y magnífica persona: Fernando Estévez González, 
"Otra forma de vivir los claustros: su quietud, sus formas, sus renglones inconclusos. Veo a Nando Estévez en los espacios que sólo el tiempo mirase. Siento su atención deleitándose en el detalle, escudriñando los giros, la mirada de las gárgolas, los ajimeces, las ventanas, su ternura y su sonrisa. 
Siento al archipiélago náufrago de una pluma prodigiosa. La identidad, el patrimonio, el futuro, las huellas, lo material, lo intangible...crujen de dolor como las vigas y los velos, como lo hacen el folclore y la esencia de lo cotidiano.
Siento a Nando en los bríos que estas islas necesitan, en la obligada fusión de lo antiguo y de lo inmediato, en la coherencia que cada ser ha de poner en sus decisiones. Lo siento en la firmeza que hace rotunda y real la necesidad de la utopía." Gracias, Maestro!





Sin amanecer las sombras. Aun sin el bullicio de los pájaros, la integridad entumecida se revuelve buscando  una razón para comenzar de nuevo. El niño, el pan, la angustia, el cielo, la rabia, casi siempre el frio, hiriente en un cuerpo nunca bien abastecido.
Un beso de despedida sobre el universo más querido: la piel de tu piel, un trozo de tu corazón un ser de tu ser…¡y la fuerza!; la luz que te guía para endulzar su destino.    
Y en ese beso la razón para la lucha, para sortear desgracias, para esquivar  al enemigo, para  despojar al cansancio de su avaricia.
Sin amanecer las sombras ya toca apechar con el devenir, pasar la cumbre de los miedos y de los bardos, de las veredas y las angosturas. Toca buscar el sustento a quienes te han dado la alegría, por quienes conquistarías un mundo, a quienes regalarías el mundo.

Tierra seca, volcánica o verde, de calima o de alisio, siempre  tierra sobre la que hacer camino. “Cambio miel por  esperanza, cambio papas por alegría. Cambio trigo por tu sonrisa.” Te propongo un trueque de necesidad por la solidaridad que necesitamos, por la unión de las fuerzas que necesitamos, porque la Cumbre se pasa mejor si florece el encuentro. 
Juan Antonio Jorge Peraza 27-06-2016 

En el horno brillaban las orbes de un mundo fantástico, chisporroteaban las jaras secas y crujían con estrépito las piñas. Las chispas iban y venían entre el fogal y el secadero cuando las piezas, como un tesoro, brillaban entre las llamas azules.
La locera afinaba su mirada de fuego mientras el corazón se hacía un puño, pidiendo a  Dios que ninguna pieza se rompiera. Detrás de cada gánigo, de cada tostador, cada cazuela, se apiñaba el sudor de las mulas cuando traían la arena desde los altos, el barro, desde San José; el agua, desde todas las fuentes de La Guancha: la de Don Bruno, La Cagalera, El Chupadero, los Derriscaderos…
Lo más duro era el almagre, de amanecida hasta las Manchas, al pie del Teide, para impermeabilizar las piezas. El almagre era esa tierra roja que daba brillo a la cerámica como si fuese mágica, tierra que se esconde entre las coladas como una lengua del color del fuego de las entrañas.
Así era la vida en el Farrobo, cada persona a su faena: los hombres a la cumbre, las mujeres a las fuentes, a la casa y a las huertas, a las gallinas; a labor de madre, la que a veces no se ve. Las mujeres al trabajo de la loza, haciendo crecer las piezas con maestría aborigen, con arte femenino y febril. Y del secadero al horno ¡Benditos hornos aquellos que adornaban y daban vida a mi barrio! Simbolizaban la alegría, el calor de un hogar enorme, más grande que mi casa, era el calor de muchas casas. De muchas de ellas salían las mujeres con las piezas de cerámica a la cabeza para venderlas. Hacia Icod, ¡hacia Garachico!, …hacia Buenavista. Bien lejos había que ir a buscar el sustento a pie, cargando la cerámica como una promesa, la de trabajar duro para regalar vida a los seres queridos.

El Farrobo era como un milagro de tierra, personas, trasiegos; era donde se hacían los abrazos que luego servirían de cuna a los pedacitos de agua.
En Tenerife, 3-III-2016






   Cuando llega abril y en Tegueste ya se respira a romería, va culminando un tiempo de entrega al arte, al encuentro, a la cultura; una entrega al espíritu de pueblo. Durante meses, la gente de Tegueste se vuelca en su Romería de San Marcos, construyendo ilusiones a golpe de mijo, sorgo, quinoa, cañamomo... "Pegue a pegue", cada grano tiene su espacio triunfante en el gran tapiz de la vida.
   Las carretas, que tendrán su breve tiempo de gloria para ser disfrutadas y admiradas el día del Patrón, esconderán incontables miradas minuciosas, delicadas, a las que se suman los rasgos de manos hábiles y sosegadas. Cada año un motivo para configurar los tapices, cada año la misma motivación para encontrarse tardes y tardes en el “salón de la carreta”. No han faltado risas ni pausas, vasitos de vino ni dulces, ni sabrosos manjares, que lo son tanto como los ratos “en compañía”.
   El tueste de los granos se convierte en sombra, rictus, doblez, brillo, fiesta, pasión. Cada figura una firma. “…quien empieza la pieza, la acaba”, porque cada una es una obra de arte y en ella va el espíritu de quien la hace nacer. Luego serán de quienes la miren, de quienes saboreen este arte de pueblo anónimo y sencillo, a la vez enorme y sincero.
   La gran familia de la Carreta La Gorgolana me llevó a Tegueste para vivir el tiempo previo, el que mucha gente desconoce y que de seguro quisiera ver. Gente menuda y mayor, jóvenes y gente sin edad, personas que forman una gran familia y que como la artesanía más delicada, elaboran la amistad.  
   Ver como agradecen la visita a su entorno de trabajo es un matiz que no se escapa de sus cuadros, como las estampas de lenteja, de cariño, de arroz blanco u oscuro, de perfiles y ribetes, de alma escondida en el arte…   








Seguimos mostrando la esencia del mundo rural de Tenerife. En esta nueva iniciativa mediante las Rutas Agrícolas de Tenerife rural. Una posibilidad de conocer y de dar a conocer lo  más singular de nuestro territorio



" Siguiendo el camino de los guanches, entre guaydiles y tasaigos, aromas de cebolla nos acompañan a través de la historia y de un pueblo amable, hecho a los cantiles sinuosos y a las tierras verdes " 
Evocaciones de La Caldera de Taburiente, La Palma

Por las mismas sendas de Aceró donde escanció sus pasos la gente antigua, los mismos sonidos de origen, las mismas piedras besadas por el agua, ímpetu labrando esculturas pétreas, quietamente. Sutil arrullo colmado de brillos modelando la angostura.
Suerte de llenarse el espíritu con incontables tapices de paredes eternamente desgarradas. Suerte de dejarse llevar por los diques imprevisibles de Aceró, pincelando trazos de fuego nacidos de la tierra.
¿Dónde no quedaron fijadas las miradas aborígenes?
Tiempo fugaz benahorita en el santuario casi eterno de Aceró; y en cambio tan elocuente que el aire respira ecos del continente y las piedras dicen de un pueblo universal.

En Taburiente buscaba el cielo de Tanausú y  creí sentirlo escondido tras una "cascada de colores."


En la isla de La Palma, 16 de agosto de 2015

Cruzar la cumbre es sólo un concepto

Desde el relato de un tiempo antiguo, cuando había que migrar para buscar el sustento, advierto que La Cumbre siempre fue un ideal.
Pasar La Cumbre significaba sortear a la suerte, los augurios, a los malos tiempos; es esquivar los prejuicios y a los miedos. Era cruzar los montes, los malpaíses, era la soledad y la noche,…era tanta adversidad. ¡Pero había que pasar!
Pasar La Cumbre es esquivar lo que nos limita, es doblegar al cerrojo que cautiva a los sueños. No es una cima, no tiene formas; a veces inestable, a veces sumisa y quieta; pero es la meta donde sentir y pensar libremente.
Pasar La Cumbre es algo más que una estampa costumbrista, y es cuando a lo cotidiano quiebras para ser espontáneamente feliz.
Esa es La Cumbre que quiero pasar: sin tesoros ni alforjas ni tenencias. Sólo con la consciencia de que La Cumbre es la plenitud de un espíritu libre. Para poner distancia a lo mediocre o a la soberbia, a lo infame, para correr descalzo en las oníricos prados de la armonía.
El recuerdo de quienes con esfuerzo pasaban La Cumbre, me lleva a pensar que ésta sólo está en el pensamiento, y hallarla inhóspita o plena solo depende de mis deseos de libertad.


En Tenerife, 12 de junio de 2015

¿Por qué romper la inocencia de seres de cristal?

"La vida lleva y trae cosas.
Unas cosas son para disfrutarlas y crecer;
otras cosas son para sobrellevarlas y también crecer,
aunque duela"

Semblanza de un encuentro doloroso e inolvidable que nos ayudará a ser más coherentes

¿Dónde se habrá escondido el mar? ¿Dónde, los caballitos alados? ¿Quién pintará colas al viento? ¿Dónde vivirán mis muñecos?
Su ser tendría cinco años, cinco siglos su corazón, cuando su mundo infinito se hizo pequeño, cuando sus compañeros de viaje se fueron a vivir hacinados a una caja. Siquiera era de tabla, era de cartón y en letras grandes y negras decía: FRAGIL.
No había terminado de emparentar a Cenicienta con un príncipe azul que era rubio y destartalado. Ella notaba triste a Mamá desde hacía tiempo, sabía que a escondidas lloraba. Sus ojos no eran tan brillantes al mirarla, su sonrisa ya no la abrazaba igual, sus manos dulces antes no  temblaban.
Nuestro encuentro fue el pasillo de un edificio que perdía corazones. Yo con mi prisa y mis asuntos, mis pasos fugaces que no miran nada, a veces a nadie.
Entre cajas marrones de cartón, la tabla de planchar, un tendedero, unos ojos verdes, transparentes como los charcos  del mar de mi infancia. Sentada en un escalón, frio como el cerebro de quien dictó esta sentencia, seguramente pensaba: ¿dónde vivirán ahora mis muñecas?
Se llamaba Yaiza, como tantas princesitas canarias. Vivía en su paraíso de cristal que quebró, lo rompieron gentes sin origen y sin alma. Justo cuando Cenicienta se desposaba, la tierna voz de Mamá, nunca antes tan desgarrada, le dijo: Tengo que hablarte Yaiza, he de decirte que mi corazón siempre será tu casa. Igual que las estrellas donde te escondías, igual que las nubes de algodón donde volabas. Donde tus sueños vivan, será tu casa. Tendremos el aire, que no tiene fin; tendremos la orilla, que es interminable…
Todo pintaba a una solución. Las cosas materiales vienen y van, la vida es lo importante.
Seguramente Yaiza tendrá una nueva casa, nuevos espacios donde ubicar sus confines de fantasía. Pero sin quererlo, seguro que sin necesidad, nada será lo mismo. Y hará crecido demasiado rápido, sin la ilusión de haber desposado a Cenicienta con aquel príncipe azul desgarbado…


                                                                                                              Sibora, enero de 2015
Funciones de Mantenedor del Pregón de la Navidad de La Laguna.

Esta Navidad comenzó de manera diferente. He tenido el honor de ser mantenedor del pregón de la Navidad del Ayuntamiento de La Laguna.
Me llegó el encargo sin esperarlo, sin merecérmelo, sin que me lo llegase a creer hasta dos días antes. Y me lo creí cuando vi la Navidad de cerca. Me di cuenta de que la Navidad en algunos sitios si es de verdad, y todo el año. 
Siempre he pensado que muchas personas hablan con demasiada holgura de generosidad, de buenos deseos, y al final veo que hay mucha falsedad. Da igual el motivo, la fe, el abandono, lo cierto es que ser generosa, ser solidario es otra cosa, es mucho más que hablar. 
Y entonces me toca participar en el pregón navideño en un lugar donde sí hablamos de entrega sincera. Y es un asilo, y se me rompen los esquemas de la Iglesia Católica caduca, muchas veces cuestionada. Allí la Iglesia es sincera, porque son coherentes con lo que pregonan. Por eso no me costó mucho subirme al Mirador del Asilo de La Laguna y desde la amplitud de su cristalera, como una pequeña atalaya dentro de la vega lagunera, disfrutar de de la conversa con la Madre Superiora de la Hermanda de los Ancianos Desamparados. 
También compartimos las señas que habrían de inspirar mi intervención con Soraya Pacheco, una maravillosa voluntaria del centro, de las que viven la Navidad como una consigna de vida. Ella fue la culpable de que me surgiera este entrañable compromiso...¡nunca se lo terminare de agradecer! 
Siguen a continuación mis palabras para presentar tan entrañable acto junto a Mayte Pociello Marty, la pregonera, vicepresidenta de la Asamblea comarcal de Cruz Roja en La Laguna-Tegueste y el grupo folclórico Achamán. Un enorme placer. Saludos. 



Estimadas autoridades, Padre Carmelo, Madre Superiora, Hermanas, residentes, trabajadores, voluntarias, voluntarios, amigas, amigos. Buenas tardes y muchas gracias por compartir un evento tan especial para nuestro municipio y por hacerlo en nuestra casa. Esta iglesia de San Sebastián y este Hogar del Santísimo Cristo de La Laguna, son como un corazón que siempre se ofrece a quien desee abrazarlo, pero hoy está todavía más cerca de todas las personas que nos acompañan en esta feliz velada. Bienvenidos a este hogar que se siente pleno, alegre, radiante, porque desde aquí se expande hoy el mensaje de la Navidad, un mensaje que se hace eco en todo el Municipio de San Cristóbal de la Laguna y que es la constante vocación de esta casa. Aquí la Navidad se vive todo el año.
La actitud de servicio, de generosidad, de entrega a los demás, es de lo que habla la Navidad, del encuentro, de quienes comparten un sentimiento que les une. Este sentimiento fraternal que enlaza a personas desconocidas, que acerca desencuentros, que lima asperezas de lo cotidiano, que nos devuelve a los orígenes, evocando siempre a los seres queridos que ya no están físicamente con nosotros; esa actitud aquí se vive siempre. La entrega que un ser es capaz de hacer a otro ser, cuando es desinteresada, no tiene precio. No tiene precio cuidar de cuerpos ajenos. No tiene precio llenarse de la tristeza de los demás para convertirla en alegría y devolverla como un tesoro hacedor de sonrisas. Sea por amor a Dios, por convicción, por necesidad de encontrarse a sí mismo, muchas personas llevan la actitud de servicio en su alma y es una forma y una razón para vivir.  
El trajín de la casa amaneció hoy, como siempre, bien temprano. Y ya lo hizo dando  gracias. Esa es la constante, el agradecimiento. Seis menos veinte de la mañana y ya comienza la vida cotidiana, aunque con la noche no se ha perdido el desvelo, la atención, el celo por cuidar al prójimo “como a sí mismo”.
Todavía no asoman los primeros rayos sobre Anaga y ya en el Hogar comienza la vida. La letanía, los primeros rezos, íntimos, los que te aferran a la luz de quien marcó el camino, el Padre fundador, el Venerable Don Saturnino López Novoa, ese rayo que nos infunde energía y convicciones para seguir siempre adelante, totalmente en entrega y servicio a los demás.
Luego llegan los Laudes del Oficio Divino, donde lo simple se hace universal, es el rezo de los salmos al unísono por parte de toda la comunidad cristiana y  que nos  recuerdan que toda la humanidad es también una sola alma, enorme y diversa. Es el momento en el que la Comunidad se consagra cada día, en un mismo tiempo y en la misma actitud generosa, al oficio divino, que es el amor.
Tras ese despertar impregnado de recogimiento, ya se agita la casa, para compartir todos juntos el encuentro más sublime, el más profundo y simple: el de dejar de mirar, dar un paso y ya ser luz, viviendo con fervor e inmensa paz interior la Sagrada Eucaristía.
A partir de ahí se suceden las idas y venidas, las comidas, las ropas, la sustitución de quien enfermó y hace traspiés en el engranaje de las cosas, y es el abuelo que amaneció diferente, es la humedad que se filtra en el alféizar de la ventana…y el alféizar de estas ventanas debiera ser sólo para los pájaros. Y es la ayuda que falta y son las gracias. Siempre las gracias, a Dios, a la voluntaria que nunca falla y sabemos que gran dolor esconde, a los residentes, a todo el equipo, al poquito sol que en este otoño trae energía a unos cuerpos antiguos en el patio del Sagrado Corazón; son las gracias a quien guía nuestros pasos y a la sencillez de la vida.
Aunque todos los días son parecidos en esta casa, se celebra siempre con ilusión la onomástica de los Santos protectores, San José y Santa Marta; es también especial el 26 de julio, cuando San Joaquín y Santa Ana, abuelos del niño Jesús, son la referencia para celebrar el día dedicado a todos los mayores. Es especial el día de Reyes, cuando se vuelve a vivir la infancia. La incertidumbre y el cosquilleo del estómago ante los maravillosos reyes, siempre quedan quietos, expectantes, en algún rincón del corazón.
Pero hoy…hoy también es diferente. El Mirador del Hogar parece que, exultante, invita a venir a la casa, parece una estrella que anuncia a laguneras y laguneros que en el Asilo ya se pregona la Navidad. Y aquí si es de verdad, no por desmerecer esos llamativos reclamos consumistas que llevan a  que la gente haga acopio de comidas y obsequios, y tantas viandas para llenar los cuerpos y los pensamientos.  Respetando todo lo demás,  este anuncio de la Navidad está lleno de hogar, de sinceridad, de amor, justamente donde se fragua sin cesar durante todos y cada uno de los días del año.



Agradeciendo a título personal el que me hayan encomendado esta entrañable función de mantenedor del pregón de la navidad lagunera,  aprovecho para decirles que lo he vivido como un gran honor. Me ha permitido conocer de cerca el espíritu de esta casa y el de encontrarme con todo lo que ha sido mi entorno durante muchos años. También el de sentirme pequeñito ante la gran labor que aquí se desarrolla, este ejemplo me dará fuerzas para seguir cumpliendo con los cometidos que Dios y la vida nos depara más allá de este remanso de ternura.
Y a continuación corresponde hablar del pregón. Hay que decir que estamos encantados de tener esta preciada pregonera, ya no sólo por la estupenda disertación que se augura cuando hablamos de solidaridad y sabiendo de su valía humana y profesional, sino también por la institución que representa.  La Cruz Roja es una entidad absolutamente ligada a la Navidad, también porque su filosofía, igual que la de Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, es la del servicio constante, altruista, sincero y transparente.
Para hablarnos de ese espíritu de la Cruz Roja nos acompaña Doña Mayte Pociello Marty.  Es la Vicepresidenta de Cruz Roja Española en la Asamblea Comarcal de La Laguna Tegueste El Rosario. Nació en Barcelona el 06 de Julio de 1950, cursando sus primeros estudios con Las Reverendas Franciscanas en Barcelona.  Su vida académica continuó con la realización del Preeuniversitario en el Instituto Verdaguer, contando por aquel entonces con 17 años.
Estudió la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Barcelona, licenciándose en  Psicología en 1973. También realizó, de forma paralela, los estudios de magisterio. A partir de este año, 1973 y hasta 1975, realizó prácticas como psicóloga en la Casa Cuna en Santa Cruz de Tenerife.

Desde 1968 hasta 2009 ha trabajado en la Compañía Aérea Iberia, comenzando como Administrativo y los últimos 14 años como Responsable Jefe.
En el año 2011 decidió hacerse voluntaria de Cruz Roja y actualmente desarrolla funciones vinculadas a la obtención de recursos, gestión de voluntariado, presupuestos y todo lo que suponga mejorar los servicios y las prestaciones que La Cruz Roja aporta a la sociedad.
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Achamán era el sustentador de los cielos y la tierra, era el dios supremo para los aborígenes guanches. Este evocador referente dentro de nuestra mitología vernácula, da nombre, no por casualidad, a un entrañable grupo folclórico nacido en esta ciudad y ligado por siempre a nuestras señas de identidad. 
Comienzan su andadura musical en 1976, a partir de un grupo de amigos que se reúnen para interpretar música canaria y latinoamericana. Reciben el amparo del grupo Los Sabandeños, quienes les facilitan sus primeras mantas. Así nace Achamán, o Jóvenes Sabandeños.
A lo largo de su trayectoria realizan 16 trabajos discográficos, llevando el nombre de la ciudad de la Laguna por muchos lugares del mundo. En el año 2012 se le concede la medalla de oro de San Cristóbal de la Laguna. Destaca de su vida musical el haberse  mantenido durante tantos años a un buen nivel musical, que está claro, se sustenta en un inmejorable ambiente de cordialidad y amistad entre sus componentes. No es una casualidad que sean ellos quienes nos acompañan en este encuentro con la generosidad, con el espíritu de la Navidad. En este punto no queremos dejar de recordar y agradecer su colaboración y la de una gran cantidad de grupos musicales que nos visitan durante el año y que nos alegran el espíritu con sus cantos y su alegría. La música de la tierra, la que se transmite entre las generaciones como un tesoro colectivo,  es vivida por las personas de la casa como una bendición, como un encuentro con lo más ancestral y profundo de nuestras vidas.
Muchas gracias amigos de Achamán que en este día tan especial, son el reflejo de toda la gran familia que lucha por el folclore y por nuestra cultura, y que además lo hacen con humildad y alegría juvenil. Esa es la mejor manera de brindar un regalo a nuestros mayores.    
Para terminar, antes de dar paso al grupo Achamán sólo me queda decir que esta ciudad, sus gentes, sus generaciones, nunca terminarán de agradecer el servicio recibido de esta congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, creada por el Venerable Don Saturnino López Novoa y Santa Teresa Jornet e Ivars. Celosamente, han guardado infinidad de recuerdos y la intimidad de las personas que han vivido en el centro: las vivencias que afloran en la madurez de su estancia como guirnaldas de un árbol que se deshoja lentamente, sus sentimientos, sus sueños dormidos…
Muchos de esos deseos ya no pueden salir de sus bocas,  pero seguro que desde su corazón se unen al de los seres que dan vida a esta casa. Y desde esta gran obra de respeto y servicio, también se unen para desearles a todos una eterna navidad, una vida en la que la armonía y el cariño estén siempre presentes, como en estas fechas y para siempre. Feliz Navidad

La Laguna,  a 5 de diciembre de 2014

Juan Antonio Jorge Peraza

   
"Un año más disfrutando de las Tierras de la almendra"

  Un año más hemos cerrado el tiempo de las almendras en el suroeste de Tenerife. Las recogimos con personas voluntarias, un club de montaña, varias familias con espíritu deportivo y generoso, el Club Samara-Isora. Sin darnos cuenta hemos encontrado otra actividad complementaria al senderismo: la solidaridad. Me encantaría que quedase en la imaginación sobre todo de los niños que nos acompañaron. 
   Esa actividad, la de coger las almendras, era la costumbre en un pueblo que se aleja cada vez más de su forma de ser. Todo está tan cerca, el ocio, la diversión, el trabajo o la apatía por la falta del mismo...
   Conozco varias familias que, ante la falta de trabajo remunerado, vuelve a sus costumbres, a encontrarse con el espíritu colectivo que pudiera definir a su familia. 
   Menos mal que los almendros son fuertes, aunque flaquean cada año un poquito porque nadie los utiliza. Siguen firmes, viendo llegar el viento de otoño para desangrarse, tocar fondo, para renacer en enero con la misma templanza, con el estrépito sencillo de sus flores blancas y rosadas. No se hasta cuando permanecerán ahí, recordándonos otros tiempos en los que una almendra valía un tesoro, en los que la humanidad también se unía al esplendor de enero y a la prosperidad del verano.
De momento, seguiremos trabajando, dinamizando, encontrándonos con nuestras raíces atlánticas y volcánicas.  
 Octubre de 2014








Sábado, 30 de agosto de 2014

Pregón de las Fiestas de Nuestras Señora de Abona en el Municipio de Villa de Arico. 2014
"Un enorme privilegio el realizar la función de pregonero en un pueblo sencillo y agradecido, donde las personas se han amoldado al carácter del territorio donde viven y, con abnegación, luchan por sobrevivir en un ambiente seco, donde prolifera el viento y la sequedad. Arico, un espacio donde la gente sabe valorar el cariño que se le brinda y lo devuelven con holgura".




Fiestas de Nuestra Señora de Abona. Villa de Arico.
Agosto - Septiembre de 2014

Ilmo. Sr. Alcalde, Sres. Curas Párrocos, concejales, familiares, amigos y amigas.
Una compleja tesitura la que ha recaído en mi persona para la realización de este pregón, tan importante para la vida y el espíritu de Arico. Pero a la vez, para mí, una inmensa satisfacción. Muchísimas gracias, señor Alcalde, por haber recabado en mi humilde persona para la realización de este acto.
Desde un primer momento me planteé cual debería de ser la línea a seguir en este encuentro oficial con un municipio al que tanto quiero. Quizá tildamos lo oficial de frio, correcto o  despersonalizado. Pero precisamente por ese enorme cariño es por lo que no lo quiero ver así, no lo quiero ver como un compromiso sino como un honor que no merezco y una oportunidad que  nunca terminaré de agradecer.
Cuando hace unos años terminé mi relación laboral con Arico ya mi gran amigo Don Eladio Morales, al que agradezco enormemente el que haya sido artífice de que yo recalara a trabajar en nuestro ayuntamiento, me decía que de mis muchos trabajos siempre me fui cerrando bien la puerta, conservando la amistad y la corrección, pero que de aquí, de Arico, además me llevaba la llave, para volver siempre. Ya lo entendí. Hablaba de la generosidad, de la honestidad con la que se hacen las cosas. Los trabajos remunerados se pueden hacer no solamente a cambio de dinero. Esta oportunidad de agradecimiento es la que quisiera toda persona que sin ser de un lugar se siente como si lo fuera, la que ve a sus vecinos como paisanos, a sus conocidos como amigos, a la que siente el dolor común como propio.
Estudiando esta actitud, se reafirma el sentido que personalmente tengo de Nuestra Señora de Abona. No es solamente una imagen, una devoción, una festividad. Es una forma de ser. Sin grandes adornos ni vestiduras, sin manifestaciones ostentosas ni masificadas, sin la más mínima opulencia. Nuestra patrona es la sencillez magnificada, la naturalidad, como si fuese la prolongación de una vida limpia y coherente. Ella es así y así son sus hijos e hijas. No vale pensar en individualidades, hay que mirar en conjunto a un pueblo tranquilo y trabajador, sosegado y constante, hecho a la adversidad… y el viento que no suele dar tregua, y la sequedad que a veces abruma, y los tiempos que pasaron de largo.
Arico es una tierra donde la sequedad clama por su derecho a ser hermosa, no todo son vergeles ni humedales. También pueden ser tapices ocres donde las tabaibas, los cornicales, los barrancos, la naturaleza muestre su belleza con un trazo sobrio y elegante.
Uno de los mejores amigos que me ha dado la vida, José Morales, Pepe el cura, un ser especial, maravilloso, ciudadano del mundo y ariquero, espiritual y coherente, me dio buenas pistas sobre las ideas que hilvanarán este pregón. El también dispuso de la gran oportunidad de pregonar estas fiestas de Nuestra Señora, pudiendo mostrar públicamente el gran amor que siempre sintió por su pueblo. Después de que varias amistades comunes nos hablaran recíprocamente de los dos y de la necesidad de conocernos, tuvimos esa gran oportunidad que ya propició una amistad que nació y que nunca dejará de atardecer con nosotros en las lánguidas tardes de Arico. Aparte de nuestra concepción de la vida, totalmente afín, y de disfrutar de esa energía inexplicable que une a las personas como una electricidad, como diría otro gran amigo mío, Padre Diego Siverio, de Taucho, entre Pepe y yo había otro nexo indeleble. Pepe escribió un libro esencial sobre la vida e idiosincrasia de Arico que se titula: “Lo que me llevé de Arico”. En él plasmó sus vivencias de infancia, sus recuerdos juveniles, los perfiles de sus amigos, sus idas y venidas a Gran Canaria, donde vivió y desde donde su corazón anhelaba continuamente el encuentro con su tierra natal. Este era el nexo entre Pepe y yo. Si yo escribiese sobre mi vivencia con este Municipio, el texto podría titularse: “Lo que me enamoró de Arico”.
Es fácil enamorarse de Arico, sobre todo cuando has dado muchas vueltas, cuanto te has quemado mucho y luego ves que vivir es solamente valorar lo que se tiene. Esta tierra es un privilegio porque es asequible sumarse a su quietud, al remanso de un cielo amplio, sobre la plenitud de múltiples lomas, ensenadas, en torno a un corazón que se yergue con desgarro en el Salto de las Hiedras, como si fuese el hueco por donde colarse hacia las entrañas de un gigante dormido.
Este espacio es diferente, porque todavía es antiguo, es actual y todavía es rural. Tiene un largo dossier de viejos esquemas muy pegados a su piel pálida y gris, tiene muchas bellezas, encuentros imprevisibles en una geografía enorme dentro del contexto insular.
Este espacio tiene múltiples escondrijos, pero no tiene secretos, porque todavía su gente es limpia, frugal, es gente sencilla y fresca, acercándose más a lo natural que a lo ficticio. Arico es, para gente de muchos caminos como yo, el reparo en la esencia de las cosas. La gente vende cuando hay necesidad y tú adviertes el dolor cuando las familias se desprenden del terruño, amarga y calladamente, para intentar sanar a sus hijos, para mejorar la vida de su gente, o cuando la desgracia toca a la puerta.
Con esta tesitura, la de invitar a la isla a disfrutar de la festividad en honor a Nuestra Señora de Abona, me he reencontrado con una multitud de recuerdos, de personas que llegaron y nunca se marcharán de mi corazón.
Cada rincón de lo que he conocido en Arico me evoca a algo, como si los hubiese visitado desde otras vidas. Luego, el encuentro con sus gentes ya los llenan de sus cosas, que hago mías. Y así, vuelo a la Caleta del Ganado en Abades, para sentirme pescador entre arenas nacidas de la mar; me siento cantero de sublimes dinteles en Arico Nuevo, mientras inhalo el transparente y mágico olor a pan de leña en Arico Viejo. Viviendo Arico es fácil subirse al giro de seres alados trillando en las eras de El Bueno o palpando la tierra roja, quemada y vieja, con la que nacieran las loceras de La Cisnera. Se pueden intuir las folías, los chistes, la algarabía, en los lavaderos de La Degollada, mientras las olas hacen silencio en las Eras, arropando en lo oscuro a los barcos que, en rebeldía, buscaban mejores tiempos en ultramar.
En Icor, la tosca nos llevaba a engaño; detrás de su fisonomía frágil, porosa y opaca, guardaba elegantes estancias donde las mujeres esparcen la luz de sus ojos en los matices del calado.
El agua salobre de La Jaca era un mito para quienes buscaban homenajear a su salud, y seguro que no faltarán estómagos que sigan besando los hilos de sal y cristal para curar sus males; mientras, la mar sigue rasgando el perfil sinuoso de los tímidos cantiles de Las Listadas.  
Una vez la mar se prendó de esta tierra y quiso vivir en ella, horadó la playa y se adentró cuanto pudo, para vivir en Las Maretas, junto a las ahulagas.
También prendado, como la mar, creí evocar las jornadas de chinchorro, cuando en El Porís los peces y las personas se retaban en duelo por la vida, o girando en la cucaña o con Maruca, danzando en los charcos.
Cuanta gente se ha embelesado en su luz, cuantas almas buscaban, en su deriva, un faro donde asirse, una referencia para vivir; en La Punta hay luces para trazarse un destino, para tocar puerto y para llenar el espíritu: la devoción a Nuestra Señora de Abona en su espacio sencillo, recoleto, siempre dispuesta para llenar el universo espiritual de cada uno, de quienes en ella confían, a quienes Ella guarda. Y cerca, el faro, anhelo y tesoro de los navegantes.
En Arico es fácil enamorarse del carácter de su gente, de la ilusión con la que viven su identidad, y así, crees ser parte de la fiesta para ver llegar las cajas con los voladores en El Rio, cuando parece que hasta San Bartolo se iba hasta la carretera a recibirlos.
Por La Caleta y Tajao, Tabaibarril, evocaciones de la mar, de la juventud y los veranos, las canteras, la venta, el pescado amaneciendo, arribando como vianda cristalina nacida de las aguas.
Otros tiempos, de juguetes de penca, de caña y de gamona, se funden con los carros de madera que bajan hacia Teguedite, mientras los miran las cuevas, mientras en las bodegas se cuece el vino cual ermitaño tesoro y en tanto que los olivos observan impávidos las cabriolas de los bólidos libando el asfalto.
Una ilusión que quedó pendiente en mi trabajo en Arico fue la de hacer un cortometraje, la de guardar en un cajón de imágenes estampas costumbristas que difícilmente se podrán vivir en el futuro. Son escenas que se pueden evocar fácilmente en Arico porque su espacio se brinda, gracias a su desarrollismo ordenado, pausado, acomodado al territorio. En La Sabinita se pueden imaginar escenas que ya son de otro tiempo, de otra forma de vivir. Y así, acompañado del arrullo de la salvia, la hierba huerto o el toronjil de sus patios, de mi magín salieron los diálogos que ponían acento a la hazaña que un buen amigo me contase:
“Yo quería ir a ver el mar, a ver si es tan hondo como la charca de Don Evaristo, pa´ ver si tenía lisas azules y naranjadas. Mi abuelo decía que el agua del mar es salada y que si bebes mucha te duele la garganta, y que por eso los lagartos no la beben. Dice que una vez vinieron unos piratas, con patas de palo y una tela en el ojo y que robaron a la Virgen, porque son muy malos. Por eso no podía ir a ver el mar.
Pero un día que todos tenían que ir a la cumbre, a Tamadaya, a coger papas, me hice el malo, porque el día antes me pegué una jartada de higos rojos, de esos que tienen muchos picos, y cuando todos salieron, todavía de noche, cogí el camino de Tajo y eché a caminar. Pasé escondido por los lavaderos, porque ya habían mujeres restriega que restriega  y me escondí detrás de los balos. ¡Uff. Escapé!”
Vivir Arico es disfrutar de la invitación de recorrer las calles del Lomo, cuando a determinados tiempos del día se muestran solitarias. El Lomo, Villa de Arico o viceversa, nos evoca a los tiempos en los que desde Vilaflor se extienden los brazos de Dios para crear nuevos templos y así surge la Iglesia de San Juan Bautista del Lomo en 1639. Siendo la casa de Dios también es la de su pueblo, y no podría ser mejor hogar para Nuestra Señora de Abona.
Antes de continuar con la lectura de este pregón, he de recordar que lo que pretende es invitar a la unidad, al encuentro de las personas, al margen de sus procedencias, de sus ideologías, de sus formas de ser, para que vivan en armonía la devoción a la Virgen, para que sellen su identidad con un vínculo superior a todo lo material. El amor a la Virgen de Abona es un lazo invisible que une a todos y a todas. Como decía anteriormente, es la transcripción de una forma de ser, la de todo un pueblo.
Me es muy gratificante saber que el vínculo que me une al Municipio de Villa de Arico va más allá de un grupo enorme de personas a las que tuve el gusto de conocer durante mi estancia en este lugar. No podría nombrarlas una a una, no sólo porque siempre quedaría alguien sin mencionar y a quien nunca quisiera omitir voluntariamente; no podría hacerlo de ningún modo porque ese grupo es mayor de lo que siempre pensé.
Cuando nos planteábamos estrategias de desarrollo sostenible para mejorar la vida de nuestra gente, dinamizando sectores como el de la agricultura o el turismo alternativo, en un intento de vincular el alojamiento rural con los senderos, con la enogastronomía local, con el turismo activo, los deportes náuticos o con las fiestas y tradiciones, nunca pensé que estaba vinculándome a una gran familia. Hace poco alguien me dijo algo que nunca hubiese imaginado: “en Arico se te echa de menos”. También quiero agradecérselo con mi mayor sinceridad.
Quizá no estaba mal la estrategia propuesta; había que mostrar Arico al resto de la isla, por sus valores económicos, culturales, paisajísticos, y de ahí surgen las rutas temáticas: la de la piedra, la de la brea, la de la miel. Estos baluartes son magníficos representantes de los valores de Arico. Forman parte esencial de la historia de nuestro territorio, como se recoge, en el caso de la miel, con su presencia en el escudo heráldico municipal. Este producto nace de la existencia de una riqueza vegetal diversa y exuberante y endulza la ya entrañable referencia que se tiene de  Arico más allá de su jurisdicción. Esta actividad de promoción la sigue desarrollando la población de El Bueno y es un ejemplo de cómo pueden convivir las labores costumbristas agropecuarias tradicionales, vinculadas posiblemente a los tiempos aborígenes, con los usos y técnicas actuales.
Una parte también entrañable de mi paso por Arico ha sido la Muestra de panes del mundo. Este pregón es una oportunidad para difundir públicamente de donde surge esa iniciativa, porque enlaza directamente con esa forma de ser de la población ariquera, una forma de ser de la que yo me empeño en sentir que es a semejanza de la luz que irradia Nuestra Señora de Abona. Esta actividad nace de la colaboración de las dos panaderías existentes en el Municipio para disponer de algún día libre, asumiendo el reparto de una cuando descansa la otra. Ello siempre respetando los vínculos de cada establecimiento con su clientela. Estas situaciones sólo se pueden dar en pueblos como éste, porque por encima de las relaciones económicas figuran el respeto, la buena convivencia, la humanidad. Estos son los grandes valores de Arico, los que viven en su gente, en sus colectivos. Yo no entro en individualidades porque eso es restar y yo creo que hemos llegado a la vida para sumar, siempre sumar, cada uno como puede, con sus errores, sus incapacidades, pero siempre con la actitud de sumar. Así nos lo pediría Nuestra Señora de Abona; a quien siempre pedimos nosotros, especialmente en situaciones de agobio; estoy seguro de que Ella sólo nos pediría que sumemos, que mantengamos esa forma de ser abierta, limpia, sincera. Otro momento entrañable de mi paso por Arico lo tomo de las Asomadas al Ere, una actividad que nos invita a encontrarnos; convocadas las distintas generaciones que forman un determinado momento de la historia, la propuesta es hablar del pasado, del futuro, para poner en común lo vital, el contraste, lo esencial de cada tema; cada generación desde su punto de vista, pero siempre fomentando el diálogo, el encuentro.
Entre los numerosos actos religiosos y populares que se llevarán a cabo a partir de hoy para homenajear a nuestra Virgen de Abona, todos y cada uno tienen la misma relevancia, porque cada uno va dirigido a algún sector de la sociedad, cuenta con la colaboración de determinados colectivos del municipio, siempre por supuesto con el trabajo y la dedicación del Ayuntamiento, pero sobre todo porque todos llevan una tremenda ilusión y entrega para satisfacer a nuestros vecinos, vecinas y personas avenidas desde otros municipios para este acontecimiento. Uno de los mensajes de estas fiestas ya viene impregnado en el lema que conlleva nuestra antorcha solidaria:Por la unidad de Arico y la solidaridad entre sus gentes”. Mi mayor deseo es que con ese lema se desarrollen las fiestas y toda la vida que marca los designios de este Municipio. Para ello siempre será bueno pedir la imploración a Nuestra Señora de Abona.
Dignísimas autoridades, amigos, amigas. Me toca despedir este pregón de las Fiestas de Nuestra Señora de Abona 2014 y lo hago  reiterándoles mi más sincero agradecimiento por haber depositado en mí su confianza. Que la magia de Arico siga teniendo sabor a patio, a cueva, a amistad, a monte y a salitre, y que sus gentes sigan, a la luz de la Virgen, haciendo coherente la travesía de sus vidas.
Vivan las Fiestas de Nuestra Señora de Abona!!

Juan Antonio Jorge Peraza